14 de febrero de 2005

Animaladas... para pensar

Dos reflexiones de Paulo Coelho:

La carpa aprende a crecer

La carpa japonesa (koi) tiene la capacidad natural de crecer de acuerdo con el tamaño de su ambiente. Así, en un pequeño tanque, ésta generalmente no pasa de los cinco o siete centímetros pero puede llegar a tres veces ese tamaño, si la dejan en un lago.

De la misma manera, la gente tiene la tendencia a crecer de acuerdo con el ambiente que la rodea. Sólo que, en este caso, no estamos hablando de características físicas, sino de desarrollo emocional, espiritual, e intelectual.

Mientras que la carpa está obligada, por su propio bien, a aceptar los límites de su mundo, nosotros somos libres de establecer las fronteras de nuestros sueños. Si somos un pez más grande que el tanque en que estamos siendo criados, en lugar de adaptarnos a éste, debemos buscar el mar aunque la adaptación inicial sea incómoda y dolorosa.
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El elefante y la cuerda

He aquí el procedimiento adoptado por los entrenadores de circo para que los elefantes jamás se rebelen —y yo sospecho que lo mismo pasa con mucha gente.

Cuando es una criatura, el bebé elefante es amarrado, con una cuerda muy gruesa, a una estaca firmemente clavada en el piso. Éste trata de soltarse muchas veces, pero sus fuerzas no son suficientes para hacerlo.

Un año más tarde, la estaca y la cuerda siguen siendo suficientes para mantener al pequeño elefante preso; éste sigue tratando de soltarse, sin conseguirlo. A esta altura, el animal ya ha comprendido que la cuerda siempre será más fuerte que él,y desiste de sus iniciativas.

Cuando llega a la edad adulta, el elefante todavía se acuerda de que, por mucho tiempo, gastó sus energías inútilmente, tratando de escapar de su cautiverio. A esta altura, el entrenador puede amarrarlo con un soga pequeña, a un cubo de basura, que ya no tratará más de liberarse

Ruth Manzanares

Ruth Manzanares es una joven poeta almeriense, nació en 1981, un 24 de febrero (fecha bastante significativa en España). Escribe desde muy joven pero sus versos son de una gran madurez.
CONFIESO

Tengo que confesar y confieso
Que sueño con tus ojos
(y aún no se de que color son)
que en el camino de cada día
busco tu rostro (que no conozco)
entre personas (que nunca he visto)
y tu rostro no aparece
a menos que yo lo invente;
lo plasmo en cualquier cuerpo
y te sueño, ahora con ojos
(verdes, a veces negros...)
y sigues estando ausente,
corazón que busco en la tierra
después de la lluvia de invierno.
Sigues sin aparecer
Aunque te llama
A gritos mi alma muda.
Aunque te buscan
A tientas mis ojos ciegos.


¿QUE DICES?

¿Qué dices?
perdona no te oía
con el ruido de mi alma,
de mil recuerdos
mudos y ruidosos
que estallan en mi cabeza,
con un millón de perros
que ladran.
y con el ventilador
que sopla.

Con mi cabeza
que piensa,
con mis dedos
que chasquean,
la música
que grita,
mis pulmones
respiran.

Y tus ojos
que espían silenciosos,
y a la vez,
tan ruidosos,

No te oigo, me distraigo.
¿Qué dices?,
perdona, no te oía.

TU

Si tu sonrisa fuera un alma
Sería de mariposa,
Tus ojos, surcos de mieles,
Tus manos, mares en calma.
Si tus mejillas fueran canciones
Serían dulces baladas,
Tu cuerpo, torre de plata,
Tus labios, barcas varadas.
Si tu pecho fuera un país
Lo elegiría mi patria
Y en tu sonrisa pondría
Las entradas a mi casa.

DE LA NOCHE Y DE LA LUNA

Hoy ha llorado la luna,
han llorado las estrellas
y el mar en su piel refleja
el dolor de su amargura.
Bajo su manto una queja
se vuelve canto de luna.
Piedra de mar pequeña
es mi alma en esta noche.
Hoy ha llorado la luna
y han llorado las estrellas.
Piedra de mar pequeña
que en la orilla desespera
esperando que la mar
en la mar la vuelva estrella.

El nadaismo colombiano y Beatriz Zuluaga

Beatriz Zuluaga: Si preguntan por mí...
Poeta colombiana nacida en Manizales en 1934. Fue reina de belleza de su país (esto no es muy usual en un curriculum de un poeta, pero es un dato que da qué pensar). Periodista y publicista y perteneciente a lo que se ha autodenominado grupo nadaísta (poetas que quieren romper con toda la tradición literaria, religiosa y, en general, burguesa).
Su poesía es voluptuosa, cálida, erótica, y a veces agresiva.
Ha publicado varias libros entre los que se destacan,
«La ciega esperanza» y «Definiciones».

Este poema bien podría haberlo hecho Penélope, si hubiera sido más decidida y no se hubiera conformado con hacer y deshacer ese dichoso pulover que nunca terminó.

Si Preguntan por mí...

Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar la vieja deuda
que no pude esperar que a la vida
se le diera la gana de llegar
a mi puerta.
Diles que salí definitivamente
a dar la cara sin pinturas
y sin trajes el cuerpo.
Si preguntan por mí...
diles que apagué el fuego,
dejé la olla limpia y desnuda la cama,
me cansé de esperar la esperanza
y fui a buscarla.
Diles que no me llamen...
Quité el disco que entretenía en boleros
el beso y el abrazo
la copa estrellé contra el espejo
porque necesitaba convertir
el vino en sangre
ya que jamás se dio el milagro
de convertirse el agua en vino.
Si preguntan por mí...
diles que salí a cobrar la deuda
que tenían conmigo el amor,
el fuego, el pan, la sábana y el vino,
que eché llave a la puerta
y no regreso.
¡Definitivamente diles
que me mudé de casa!
Datos sobre el nadaísmo
El Nadaísmo es un movimiento que intentó abarcar más allá de lo literario, plantéandose a sí mismo como un movimiento anárquico cuya actitud vital no era sino manifestar su repulsión "frente a la sociedad burguesa". Oficialmente, fue fundado a través del "Manifiesto Nadaísta" el 20 de junio de 1958, en el Bar Olivos de la ciudad de Medellín. Mauricio Carrera asevera que su proyecto era la revolución humana y "la subversión intelectual, principalmente religiosa y literaria", mediante "la agitación de las conciencias".

Su fundador y profeta fue el legendario Gonzalo Arango, cuya vocación iconoclasta se manifiesta claramente al leer su perfil autobiográfico:

Bachiller. Filósofo laureado. Desertor de la Patria Boba y de toda esperanza. El resto de la vida se la ha pasado olvidando lo que aprendió. Agitador. Expresidiario de cuatro cárceles, actualmente en uso de libertad condicional. Vagabundo, parásito, poeta o eterno de algún modo. Burócrata ocasional y destituído. Corruptor de la juventud. Enamorado, casado, fracasado, y reincidente. Aventurero, sin oficio conocido. Vive del milagro y de las mujeres. Duerme en un monasterio. Es además escritor...No hace nada, pero existe (De la nada al Nadaísmo 13-14).

Los nadaístas propusieron la desacralización del orden establecido tanto en el plano literario como en el de la acción política y social. Uno de sus integrantes, Eduardo Escobar, caracteriza al movimiento por su "gusto [al] escándalo" (Jaramillo Agudelo 757), y Juan Carlos Galeano, señala que estos autores preferían abrazar su nueva religión:
'la literatura como un ocio', como lo afirmaba Jota Mario, y una vida errante en los bares y cafés como El Metropol, La Bastilla, La Clínica Soma; una peregrinación a la que agregaban su búsqueda del amor libre, el consumo de marihuana y LSD.

Si bien esta caracterización no es del todo exacta, hay que reconocer que los nadaístas rompieron premeditadamente todos sus lazos filiales con la tradición cultural anterior. De hecho, no quisieron recibir legado alguno, puesto que ante el silencio y el anquilosamiento de una sociedad que no cambiaba, optaron por el "parricidio intelectual, la irreverencia religiosa, la subversión [y] el escándalo" . Sus temas, además de la violencia, giran en torno a la cuestión urbana y a los nuevos signos de modernidad que Colombia comienza a experimentar en su proceso de industrialización. Los movimientos migratorios del campo a la ciudad, el descrédito político de los Frentes Nacionales y la crisis de la guerra generan un ánimo pesimista y escéptico, que rápidamente es apropiado por los nadaístas.

"Si nos faltó imaginación
fue por culpa de las enfermedades tropicales"
(Jaramillo Agudelo "La poesía nadaísta").


http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Sepulveda/nadaismo.htm
E. Burke: De lo sublime y de lo bello
Parte primera. Sección primera: La novedad

La primera y más simple de las emociones que descubrimos en el entendimiento humano es la Curiosidad. Por curiosidad entiendo cualquier deseo o cualquier placer, que experimentamos en relación a la novedad. Vemos a los niños corriendo constantemente de un lado a otro, a la caza de algo nuevo: se agarran con gran vehemencia y con poco miramientos a cualquier cosa que se les ponga por delante; todo acapara su atención, porque, en esta etapa de la vida, todo posee el encanto de la novedad para fomentarlo. Pero, como aquellas cosas, que nos subyugan meramente por su novedad, no pueden retenernos mucho tiempo, la curiosidad es el más superficial de los afectos; cambia de objeto continuamente, tiene un apetito muy marcado, pero fácil de satisfacer, y siempre parece como una especie de vértigo, impaciencia y ansiedad. La curiosidad es un principio muy activo por naturaleza; recorre velozmente la mayoría de sus objetos, y no tarda en agotar la variedad que comúnmente se encuentra en la naturaleza. Las mismas cosas vuelven con frecuencia, y vuelven con un efecto cada vez menos agradable. En una palabra, las ocurrencias de la vida, cuando llegamos a conocerla un poco, no podrían afectar el entendimiento con otras sensaciones que no fueran las de aversión y abatimiento, de no haber muchas cosas adaptadas para mover el ánimo a través de otro spoderos, además de la novedad. Y a través de otras pasiones además de la curiosidad en nosotros mismos. Estos poderes y estas pasiones se considerarán en su momento. Pero, cualesquiera que sean estos poderes, o cualquiera que sea el principio sobre el que afecten el ánimo, es absolutamente necesario que no sejerciten en aquellas cosas, a las que el uso cotidiano y vulgar ha conferido una familiaridad viciada y sin atractivo. Es preciso que haya cierto grado de novedad, en lo que integra todo instrumento que opera sobre la mente; y la curiosidad se mezcla más o menos con todas nuestras pasiones.

Parte V: Sec. III: Las palabras generales antes de las ideas.
El Sr. Locke ha observado en alguna parte, con su habitual sagacidad, que la mayoría de las palabras generales, las que pertenecen a la virtud y al vicio, a lo bueno y a lo malo, especialmente, se enseñan antes de que los modos particulares de acción, a los que pertenecen, se presenten a la mente; y con ellas, el amor de lo uno, y el aborrecimiento de lo otro; pues las mentes de los niños son tan dúctiles, que una nodriza, o cualquier persona que cuide a un niño, pareciendo complacida o disgustada con cualquier cosa, o incluso cualquier palabra, puede cambiar de un modo similar la disposición del niño. Cuando, después, los distintos acontecimientos se aplican en el transcurso de la vida a estas palabras, y que lo que es agradable a menudo aparece bajo el nombre de maldad; y lo que es desagradable para la naturaleza se denomina bueno y virtuoso; se produce una extraña confusión de ideas en las mentes de muchos, al igual que no poca contradicción entre sus nociones y sus acciones. Hay muchos que aman la virtud y que detestan el vicio, y no por hipocresía o afectación, que, sin embargo, actuán muy frecuentemente con maldad e inicuidad en algunos casos sin el menor remordimiento; porque estas ocasiones particulares nunca se hacen visibles, cuando las pasiones del lado de la virtud se veían tan cálidadmente afectadas por ciertas palabras calentadas originalmente por el aliento de otros; y por esta razón es difícil repetir ciertos grupos de palabras, aunque por sí mismas inoperantes, sin estar afectadas en cierto grado; especialmente si un tono de voz cálido y afectado las acompaña, como suponemos.
Sabio, valiente, generoso, bueno y grande.
Estas palabras, cuando no tienen aplicación, son inoperantes; pero cuando se utilizan palabras comúnmente destinadas para las grandes ocasiones nos afectan incluso sin el momento en que tienen lugar. Cuando las palabras que generalmente se han aplicado así se ponen juntas sin ninguna perspectiva racional, o de tal manera que no se corresponden entre ellas, se dice que el estilo es ampuloso. Y esto requiere en varios casos que se mantenga muy buen sentido y experiencia frente a la fuerza de semejante lenguaje: pues, cuando se niega la propiedad es posible que se utilice un mayor número de estas palabras afectadas y que se permita una mayor variedad en su combinación.

Creo que la lectura de estas disquisiciones de Burke es interesante para todos aquellos que aman el arte en general, comprendiendo en esta generalidad también a la poesía. Por otra parte sus supuestos están expuestos de forma tan clara, que, incluso pudiendo polemizar con algunos de ellos, no te queda otra que admirar su sencillez y sus ideas.
El antecedente sobre Kant es clarísimo, y creo que también podríamos buscarle cierta relación con Aristóteles en el concepto de lo sublime. ¿no te parece?
Transcribo a continuación qué es lo sublime para Burke, y así queda todo más completito, por si a alguien le interesa.
Parte II. Secc. I: De la pasión causada por lo sublime
"La pasión causada por lo grande y lo sublime en la naturaleza, cuando aquellas causas operan más poderosamente, es el asombro; y el asombro es aquel estado del alma, en el que todos sus movimientos se suspenden con cierto grado de horror. En este caso, la mente está tan llena de su objeto, que no puede reparar en ninguno más, ni en consecuencias razonar sobre el objeto que la absorbe. De ahí nace el gran poder de lo sublime, que, lejos de ser producido por nuestros razonamientos, los anticipa y nos arrebata mediante una fuerza irresistible. El asombro, como he dicho, es el efecto de lo sublime en su grado más alto; los efectos inferiores son admiración, reverencia y respeto."
Entre todo aquello que es fuente de lo sublime (temor, poder, la vastedad, la infinidad, etc.) destaco la magnificiencia:
sc. XIII: La magnificiencia: "La Magnificiencia es igualmente una fuente de lo sublime. Una gran profusión de cosas, que son espléndidas o válidas en sí mismas, es magnífica. El cielo estrellado, aunque lo veamos con frecuencia, nunca deja de excitar una idea de grandeza. Esto no puede deberse a las mismas estrellas, consideradas aisladamente. El número es ciertamente la causa. El aparente desorden aumenta la grandeza, puesto que la apariencia de cuidado es altamente contraria a nuestra idea de magnificiencia. Además, las estrellas aparecen en tal confusión, que hace imposible reconocerlas en ocasiones ordinarias. Esto les confiere una especie de infinitud. En obras de arte, esta clase de grandeza, que consiste en multitud, se admite muy cortésmente; ya que una profusión de cosas excelente es inalcanzable, sólo alcanzable con mucha dificultad; y porque en muchos casos esta espléndida confusión destruiría todo uso, que debería acompañarse en la mayoría de obras artísticas con el mayor cuidado. Además, ha de considerarse, que, a menos que se pueda producir una apariencia de infinitud mediante nuestro desorden, habrá desorden solo, sin magnificiencia. Sin embargo, hay una especie de fuegos de artificio, y algunas otras cosas, que en este sentido salen bien y son verdaderamente grandes. También hay muchas descripciones en poetas y oradores, que deben sus sublimidad a una riqueza y profusión de imágenes, en las que la mente queda tan deslumbrada, que resulta imposible alcanzar aquella coherencia exacta y aquella coincidencia de alusiones, que deberíamos exigir en cualquier otra ocasión. Ahora no recuerdo ejemplo más impresionante acerca de ello que la descripción que se hace del ejército del rey, en la obra de teatro de Enrique IV :
'Todos equipados, todos sobre las armas, todos emplumados como avestruces, y sus plumas, ondeandas por el viento, les dan aire de águilas que vinieran a bañarse, todos tan llenos de savia como el mes de mayo y tan espléndidos como el sol del solsticio de verano; todos retozones como chotos, impetuosos como novillos. He visto al joven Enrique, con la visera calada, elevarse del suelo como un Mercurio emplumado y sostenerse sobre su montura con una gallardía tal, que se hubiese dicho que un ángel había caído de las nubes para dirigir y manejar algún ardiente Pegaso'.
..."
sec. XXII: "... lo sublime es una idea que pertenece a la autoconservación; y que es, por consiguiente, una de las más afectivas que tenemos; que su emoción más fuerte es una emoción de dolor; y que ningún placer derivado de una causa positiva le pertenece..."

E. Sabato: Sobre Héroes y Tumbas

Dijo en una ocasión Sábato que, en realidad, no había novelista que no fuera poeta. La frase puede provocar polémica, porque en realidad no siempre es así, pero a veces sí que vemos en las novelas mucho del sentimiento de la poesía, pero no sólo sentimiento poético podemos encontrar, incluso en la forma nos encontramos eso que se ha dado en llamar prosa poética o lírica, y de la que son maestros muchos de nuestros 'prosistas':

"La vio alejarse con tristeza.
Era un día de comienzos de abri, pero el otoño empezaba ya a anunciarse con signos premonitorios, como esos nostálgicos ecos de trompa -pensaba- que se oyen en el tema todavía fuerte de una sinfonía, pero que (con cierta indecisa, suave pero creciente insistencia) ya nos están advirtiendo que aquel tema está llegando a su fin y aquellos ecos de remotas trompas se harán cada vez más cercanos, hasta convertirse en el tema dominante. Alguna hoja seca, el cielo ya como preparándose para los largos días nublados de mayo y de junio, anunciaban que la estación más hermosa de Buenos Aires se acercaba en silencio. Como si después de la pesada estridencia dle verano, el cielo y los árboles empezaran a asumir ese aire de recogimiento de las cosas que se preparan para un extenso letargo."

C. de Castillejos:

Contra los encarecimientos
....de las coplas españolas que hablan de amores, s.XVI: (un personaje bastante peculiar dentro de la literatura española).
Estando comigo a solas,
Me viene un antojo loco
De burlar con causa un poco
De las trovas españolas
Al presente;
De aquellas principalmente
Muy altas, encarescidas,
Excellentes y polidas,
Que mucho estima la gente;
Y de aquellos estremados
Que por estilo perfeto
Sacan del pecho secreto
Hondos amores penados.
Son del cuento
Garci-Sánchez y otros ciento
Muy gentiles caballeros,
Que por caos cancioneros
Echan sospiros al viento.
No se me achaque o levante
Que me meto a decir mal
De aquel subido metal
De su decir elegante;
Antes siento
Pena de ver sin cimiento
Un tan gentil edificio,
Y unas obras tan sin vicio
Sobre ningún fundamento.
Los requiebros y primores
¿Quién los niega, de Boscán,
Y aquel estilo galán
Con que cuenta sus amores?
Mas trovada
Una copla muy penada,
El mesmo confesará
Que no sabe dónde va
Ni se funda sobre nada.
Aunque no por un tenor,
Todos van por un camino;
También sabe Guardamino
Quexar su mal y dolor
Sin paciencia;
No hay dél otra diferencia.
Al que se cuelga de un hilo,
Que no ser tal el estilo
Sobre la mesma sentencia.
Y de aquí debe venir
Que contando sus pasiones,
Las más más comparaciones
Van a parar en morir;
Van de suerte
Que nunca salen de muerte
O de perderse la vida;
Quitaldes esta guarida,
No habrá copla que se acierte.
Por donde los trovadores
Son de burlas y reír
Que no se dan a escrebir
Sino penas y dolores.
¡Cosa vana,
Que la lengua castellana,
Tan cumplida y singular,
Se haya toda de emplear
En materia tan liviana!
Coplas dulces, placenteras,
No pecan en liviandad,
Pero pierde autoridad
Quien las escribe de veras,
Y entremete
El seso por alcahuete
En los misterios de amor;
Cuanto más si el trovador
Pasa ya del caballete.
Y algunos hay, yo lo sé,
Que hacen obras fundadas
De coplas enamoradas,
Sin tener causa por qué.
Y esto está
En costumbre tanto ya,
Que muchos escriben penas
Por remedar las ajenas,
Sin saber quién se las da.
Pero digo que arda en ellas
De los pies a la cabeça,
Decidme, ¿a quién endereça
Sus coplas y sus querellas?
Si las vende
A la dama que le prende,
¿Qué mayor desaventura
Que hablar por escritura
Con quien sé que no la entiende?
Cuanto más que ni leer
Las más saben ni escrebir.
Y en el dar o rescibir
Aún hay algo que hacer.
Mal mascada
Vais, copla desventurada,
Y la que más os estima
Devana su seda encima,
Y quedáis vos allí aislada.
Ved qué donoso presente,
Que la que más fe aventura
Por gozar d'esta locura,
Ni la gusta ni la siente;
Y el provecho,
Es que por vuestro derecho,
Alguna dama loquilla,
Dirá por gran maravilla:
«¡Ay, qué coplas que me han hecho!»
Pues si donde era razón
Tan pequeño fruto hacen,
Con los demás, aunque aplacen,
Deshonesta cosa son,
Y muy vano
Exercicio, y aun profano,
Publicar yo mis flaquezas,
Liviandades y baxezas,
Y escrebirlas de mi mano.
Sobra de bien y pan tierno
Hace que los amadores
Comparen el mal de amores
A las penas del Infierno.
Tú, Cupido,
Estás muy favorescido
Pensando que aquello es,
Mas donde hay dolor francés
El tuyo queda en olvido.

FINAL
Coplas y locuras mías,
Vuestro tiempo se ha llegado
Para aliviar el enfado
Destos trabajosos días.
Todas pasaréis por buenas,
Siendo aquel que os da favor,
Por natura mi señor,
Y por suerte mi Mecenas.

Castillejos no soporta la moda italianizante del momento, así que todo lo que se supone influencia italiana es dolor en sus oídos, sin embargo, hoy creemos que en el siglo de Oro español todos suspiraban por lo italiano:

Garcilaso y Boscán siendo llegados
al lugar donde están los trovadores
que en esta nuestra lengua y sus primores
fueron en este siglo señalados,

los unos a los otros alterados
se miran, demudadas las colores,
temiéndose que fuesen corredores
o espías o enemigos desmandados;

y juzgando primero por el traje,
pareciéronles ser, como debía,
gentiles españoles caballeros;

y oyéndoles hablar nuevo lenguaje,
mezclado de extranjera poesía,
con ojos los miraban de extranjeros.

Sin embargo, sí que le gustaban los latinos, porque esto de los besos es Catulo puro:

DAME, AMOR, BESOS SIN CUENTO

Dame, Amor, besos sin cuento,
asida de mis cabellos,
y mil y ciento tras ellos
y tras ellos mil y ciento,
y después
de muchos millares, tres;
y porque nadie lo sienta,
desbaratemos la cuenta
y contemos al revés.

Oración de Gloria Fuertes (y de todos)

Me gusta este poema de G. Fuertes porque este es el dios que yo quiero, no ese que se preocupa porque los belicistas ganen guerras, no ese que le retuerce el pescuezo al pobre, o al que tiene la piel de otro color, o al que tiene otra ideología diferente. Este Dios es de todos, el otro, el que va bajo la consigna tan frecuente en este foro de ¡abajo todo lo que sea diferente! no tiene mucho sentido, porque Dios mismo es diferente. Por favor no se ubiquen tras Dios como si este fuera un escudo y ustedes los adalides de una cruzada que lanza en ristre van a matar a todos los que piensan de otra forma.

ORACIÓN

Que estás en la tierra, Padre nuestro,
Que te siento en la púa del pino,
En el torso azul del obrero,
En la niña que borda curvada
La espalda, mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En el surco,
En el huerto,

En la mina,
En el puerto,
En el cine,
En el vino,
En la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
Donde tienes tu gloria y tu infierno
Y tu limbo; que estás en los cafés
Donde los pudientes beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la tierra,
En un banco del Prado leyendo.
Eres ese viejo que da migas de pan a los pájaros del paseo.

Padre nuestro que estás en la tierra,
En la cigarra, en el beso,
En la espiga, en el pecho
De todos los que son buenos.

Padre que habitas en cualquier sitio,
Dios que penetras en cualquier hueco,
Tú que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro que sí que te vemos
Los que luego hemos de ver,
Donde sea, o ahí en el cielo.

Simone de Beauvoir: Diario de Guerra

Martes 3 de octubre (1939)
He dormido mal, pensaba en Sartre, en Bost y sentía demasiada necesidad de verles. Vivimos un momento muy extraño. Hitler prpone la paz, es una paz que nadie puede desear pero, ¿irán a la guerra?; ¿Qué es lo que en realidad justifica esta palabra: guerra? Hace un mes, cuando estaba impresa en letras grandes en todos los titulares de los periódicos, era un horror informe, una tensión de todo el ser, sin saber hacia qué; era confuso y sin embargo pleno. Ahora, no es más que un parpadeo vago de molestias, pequeños temores; no es nada, no está en ninguna parte. Me siento desangelada y vaga, ni siquiera sé qué estoy esperando. Diríase que todo el mundo espera, como si el tiempo puro tuviera alguna eficacia. Además, es lo que más sorprende en la historia de la guerra del 14: es una espera de cuatro años, acotados por masacres complentamente inútiles; podría parecer que las masacres no se han hecho para otra cosa que para investir un poco el transcurso puro del tiempo que, bruscamente, al fin, se condensa en una victoria. Es completamente absurdo y más contingente de lo que nunca se hubiera podido creer. Por la tarde vamos a Angers. Por la noche leo un buen Curwood, Junto al río, y un execrable Stevensos, Aventuras de John N."
Viernes 20 de septiembre del 40
Ésta es una carta que empiezo para usted (le habla a Sartre) y que quizás reciba dentro de un año. Le escribo porque he dejado de esperarle, ahora sé que no aparecerá por detrás de la estatua de Balzac. ¡Le he esperado tanto!, llegaba de azul, con su boina de soldado, una bolsa en bandolera y, algunas veces, no sé por qué, se aparecía usted en bicicleta. Miraba con tanta insistencia que realmetne llegué a creer dos o tres veces que se materializaría, de carne y hueso, y que cruzaría la plaza. Un día le encontré un par de veces; en la place du Panthéon tuve una impresión tan fuerte que creí que iba a vomitar.
Ahora sé que será preciso vivir sin usted y aún no sé cómo podré. Las cosas no son en absoluto como el año pasado en que emprendimos la marcha juntos y yo tenía noticias suyas cada día. Está usted metido en una espiral; su amor por mí existe, sé que está vivo, lo noto, pero no hay nada que yo pueda tocar. Tampoco lo deseo, temo volver a ver su escritura, seguramente será una carta de Alemania que dirá 'estoy bien, pese a todo', con un remite siniestro.
Ahora sí soy desgraciada. El año pasado me preguntaba si alguna vez llegaría a serlo: el mundo se había vuelto trágico a mi alrededor y yo viía en consonancia con él, no había infelicidad. Recuerdo muy bien que en septiembre me sentía apenas un fragmento de un gran acontecimiento colectivo, sentía curiosidad e interés por el acontecimiento y por mí misma ante todo. Pero desde hace ocho días, todo es distinto. No tengo relación con el mundo y además mi entorno es deforme. La infelicidad está en mí, como una enfermedad íntima y particular. Una auténtica enfermedad; no es que hayan hipotecado un objeto, mi vida, ni la suya. No es más que una secuencia de insomnios, de pesadillas, de llanto y de dolor de cabeza. Algunas veces, en recompensa, se me aparece usted en el horizonte con una sonrisa más precisa que las que le he visto en mucho tiempo. En esos momentos lloro desconsoladamente; aunque aún con más frecuencia paso sin pensarlo, por la mañana, de las pesadillas a las lágrimas y por la noche del cansancio a los sollozos. Y tengo la cabeza tan vacía, pequeño mío. TEngo una ligera imagen de Alemania con una gran frontera de alambradas con la palabra 'Silésie' escrita en alguna parte y oigo frases como 'se mueren de hambre'; nada más. ESta mañana llueve, son las diez y estoy en el Dôme, tengo un café y bollos ante mí, como el año pasado. Lo reencuentro todo, hasta el olor de estas mañanas austeras pero seguras en las que me ponía a trabajar, muy unida a usted. Quisiera ser capaz de ponerme a trabajar pero haría falta que tuviera al menos una señal suya, una referencia en torno a la cual fijar mi vida.
Zuorro regresó ayer por la mañana y llegará dentro de un momento. Bost está con Kos. y le veré este mediodía. Tenemos la suerte de encontrarnos intactos, me escribe usted. Y es usted el que no está aquí, usted, que lo es todo para mí.
Drieu La Rochelle le ha dicho a Brice Parain que han matado a Nizan -se me retorcieron las entrañas-, me resulta tan absurdo y además consagra con intensidad cruelísima esta sensación de fin de un mundo, de una época.
No sé cuales son las últimas cartas mías que ha recibido. Intentaré resumir estas semanas paoder recordarlas un día y contárselas."

Hesíodo: Teogonía - Musas Heliconíadas

Como todos los poetas épicos, Hesiodo invoca en primer lugar a la musa que le va a inspirar todo su texto. Esta invocación y esta inspiración es mucho más importante que un simple recurso literario, porque lo que nos dice aquí Hesiodo (y en su momento lo hará Homero, y muchos siglos después lo repetirá Virgilio) es que el poeta es una especie de medium, mediante el cual hablan los espíritus divinos. En realidad la poesía no es ningún dios, es producto divino, pero no es Dios por sí misma. Y el poeta, mientras que hace uso de ese de don de medium se viste de la divinidad de los espíritus que lo fecundan o inspiran, por eso dice Heródoto 'me infundieron voz divina', quizás un poco pretencioso de su parte, si es así se le puede perdonar, quizás el poeta tuvo en realidad esta visión. Sea como fuere, el resultado fue magnífico.Mas ¿a qué detenernos en estos pormenores?:

Comencemos nuestro canto por las Musas Heliconíadas, que habitan la montaña grande y divina del Helicón. Con sus pies delicados danzan en torno a una fuente de violáceos reflejos y al altar del muy poderoso Cronión. Después de lavar su piel suave en las aguas del Permeso, en la Fuente del Caballo o en el divino Olmeo, forman bellos y deliciosos coros en la cumbre del Helicón y se cimbrean vivamente sobre sus pies. Partiendo de allí, envueltas en densa niebla marchan al abrigo de la noche, lanzando al viento su maravillosa voz, con himnos a Zeus portador de la égida, a la augusta Hera argiva calzada con doradas sandalias, a la hija de Zeus portador de la égida, Atenea de ojos glaucos, a Febo Apolo y a la asaeteadora Ártemis, a Posidón que abarca y sacude la tierra, a la venerable Temis, a Afrodita de ojos vivos, a Hebe de áurea corona, a la bella Dione a Eos al alto Helios y a la brillante Selene, a Leto, a Jápeto, a Cronos de retorcida mente, a Gea, al espacioso Océano, a la negra Noche y a la restante estirpe sagrada de sempiternos Inmortales. Ellas precisamente enseñaron una vez a Hesíodo un bello canto mientras apacentaba sus ovejas al pie del divino Helicón. Este mensaje a mí en primer lugar me dirigieron las diosas, las Musas Olímpicas, hijas de Zeus portador de la égida: "¡Pastores del campo, triste oprobio, vientres tan solo! Sabemos decir muchas mentiras con apariencia de verdades; y sabemos, cuando queremos, proclamar la verdad." Así dijeron las hijas bienhabladas del poderoso Zeus. Y me dieron un cetro después de cortar una admirable rama de florido laurel. Me infundieron voz divina para celebrar el futuro y el pasado y me encargaron alabar con himnos la estirpe de los felices Sempiternos y cantarles siempre a ellas mismas al principio y al final. Mas, ¿a que me detengo con esto en torno a la encina o la roca?"

JRJ: fiesta natural

(o un martes que olía a domingo)
Del Diario de un poeta reciencasado (Juan Ramón viajaba a EEUU, donde Zenobia lo esperaba para casarse):

"Después de estos días de lluvia -agua total, amarga y dulce, como el amor , en solución de continuidad-, este día de brisa libre, sol seco sobre la ola y mar de bajo azul., parece un domingo de tierra, un domingo de isla, mejor dicho, sin gente y sin identificación.
Es el día como el alma ignorada y sin nombre -borrado ni entrevisto- de un domingo de antes del domingo; como si hoy hubiésemos descubierto -por estos parajes desconocidos en su mudanza inquieta-, inventado, nombrado el domingo.
Sin embargo, el calendario de la sala, cromo aburrido entre la biblioteca -Pereda, Balaguer, Valera, en pasta con anclas- y el piano Delibes, Arbós, Puccini, con firma de mulata-, dice, tras el humo lento y solitario que un fumar que se fue con su hastío a otro sitio, dejó en el rayo de sol que enciende la alfombra verde: MARTES.
¡Retórica académica y trasatlántica! La semana hecha me parece hoy una quintilla. Baile aprendido, escalera de farolero para el cielo del crepúsculo segundo. ¡Al agua el calendario, el periódico radiotelegráfico y el cura! ¡Yo y lo natural! ¡Domingo, capitán domingo!
-¡Bueno!..."

Hesiodo: Teogonía

Hijos de Noche y Eris
"Parió la Noche al maldito Moros, a la negra Ker y a Tánato; parió también a Hipnos y engendró la tribu de los Sueños. Luego ademas la diosa, la oscura Noche, dio a luz sin acostarse con nadie a la Burla, al doloroso Lamento y a las Hespérides que, al otro lado del ilustre Océano, cuidan las bellas manzanas de oro y los árboles que producen el fruto. Parió igualmente a las Moiras y las Keres, vengadoras implacables: a Cloto, a Láquesis y a Átropo que conceden a los mortales, cuando nacen, la posesión del bien y del mal y persiguen los delitos de hombres y dioses. Nunca cejan las diosas en su terrible cólera antes de aplicar un amargo castigo a quien comete delitos. También alumbró a Némesis, azote para los hombres mortales, la funesta Noche. Después de ella tuvo al Engaño, la Ternura y la funesta Vejez, y engendró a la astuta Eris. Por su parte la maldita Eris parió a la dolorosa Fatiga, al Olvido, al Hambre y los Dolores que causan llanto, a los Combates, Guerras, Matanzas, Masacres, Odios, Mentiras, Discursos, Ambigüedades, al Desorden y la Destrucción, compañeros inseparables, y al Juramento, el que más dolores propicia a los hombres de la tierra siempre que alguno perjura voluntariamente"

Algunas puntualizaciones: Moros, Ker y Tánato: los tres son la muerte, pero el primero, Moros, es como la meta de los mortales, el fin inevitable; la Ker,e s una muerte repentina; y Tánato en la muerte en sí, el hecho de morir (en Griego, está representada por un hombre joven).
Las Moiras son Cloto (la que teje), Láquesis (la que reparte los destinos) y Átropo (la que corta el hilo de la vida), la Moira representa al destino, lo que está destinado para cada cual.
Curiosas las personificaciones de la prole de Eris. Muy interesantes, parece que en la actualidad, están bastante atareadas.

Las sirenas, Odiseo y Alfonsina

Odiseo es prevenido por Circe de evitar oir el canto de las sirenas. Según la diosa, cantan descansando en una llanura, rodeadas de los restos de aquellos que han sido sometidos por ellas. Homero no nos describe a estos seres, y en las películas que sobre el tema se han hecho, nos han pintado a unas sirenas parecidas a la Ariel de Disney. Cuando en realidad eso no es correcto. Las sirenas, para los griegos, eran unos seres híbridos con cabeza y busto de mujer y cuerpo, alas y patas de pájaro (en esto coinciden con las Harpias), son hijas del dios Aqueloo (de numerosa prole acuática), por esos las sirenas son aves maritimas (algo así como nuestra gaviota). Sus nombres son: según unas fuentes, Pisínoe, Agláope y Telxiepía, según otros, Parténope, Leucosia y Ligía. Estos son los seres con los que se las tiene que ver Odiseo.
¿Y de dónde salió aquello de las colitas de pez? El primer testimonio lo tenemos en el siglo VI, en un libro que se llama Liber monstrorum de diversis generibus, es decir, el libro de los diversos géneros de monstruos. Aquí aparecen las dos posibilidades, la de la mujer pájaro y la de la mujer pez, pero a los lectores de la Edad Media les gustó más lo de la mujer pez y con ella se quedaron, e incluso las suavizaron en su caracter, llegando al final hasta ésta de Alfonsina:

YO EN EL FONDO DEL MAR

En el fondo del mar
hay una casa de cristal.
A una avenida
de madréporas
da.
Un gran pez de oro,
a las cinco,
me viene a saludar.
Me trae
un rojo ramo
de flores de coral.
Duermo en una cama
un poco más azul
que el mar.
Un pulpo
me hace guiños
a través del cristal.
En el bosque verde
que me circunda
—din don... din dan—
se balancean y cantan
las sirenas
de nácar verdemar.
Y sobre mi cabeza
arden, en el crepúsculo,
las erizadas puntas del mar.

opiniones varias sobre J. del Casal

Verba volant, scripta manent:
Algunos comentarios sobre Julián del Casal, en los que se le valora como escritor y como persona, de los abajo firmantes no creo que sea necesario decir mucho:

Aquel hombre tan bello, que al pie de los versos tristes y joyantes parecía invención romántica más que realidad no es ya el hombre de un vivo. Aquel hombre fino espíritu, aquel cariño medroso y tierno, aquella ideal peregrinación, aquel melancólico amor a la hermosura ausente de su tierra nativa, porque las letras sólo pueden ser enlutadas o hetairas en país sin libertad, ya no son hoy más que un puñado de versos, impresos en papel infeliz, como dicen que fue la vida del poeta.
..........................................................................................
(..) Quedan sus versos. La América lo quiere, por fino y por sincero. Las mujeres lo lloran.

José Martí

*****
Los que lo amaron, que me amen; los que lo envidiaron, que me odien; porque puedo alardear de que Julián del Casal yace en dos tumbas: en la de mármol que encierra sus despojos, y en mi corazón, que guarda la esencia sutil de su alma pura, sus más recónditos secretos, como en urna sagrada.

Enrique Hernández Miyares.
*****

Tú sabes quién fue nuestro amigo; tú sabes que en el nuevo mundo después del alma de Edgar Allan Poe, la suya es la que ha volado más maravillosamente a la montaña del arte.
................................................................................
................................................... En cuanto al poeta, al artista, hay que recoger, que compilar su producción, hacer la edición definitiva de su obra, dar a conocer el excelso mártir de su propio genio. Si no lo hace hoy Cuba, la generación del mañana lo hará. O se hará en otro país de América. Porque, en verdad te digo, un viento nuevo se siente venir sobre el alma de estas naciones, y los hijos de nuestros hijos se regocijarán en la luz ( ... )

Rubén Darío ( carta a Enrique H. Miyares )
*********
Gutierrez Nájera es también como una estatua de mármol rosado; José Asunción Silva lo es como de mármol negro: Julián del Casal es todo albura. Nájera es amor; Silva el dolor: Casal es la pureza ( ... )

José Santos Chocano (carta a Enrique H. Miyares )

J. del Casal: Nostalgias
NOSTALGIAS
I
Suspiro por las regiones
donde vuelan los alciones
sobre el mar,
y el soplo helado del viento
parece en su movimiento
sollozar;

donde la nieve que baja
del firmamento, amortaja
el verdor
de los campos olorosos
y de los ríos caudalosos
el rumor;

donde ostenta siempre el cielo,
color gris;
es más hermosa la luna
y cada estrella más que una
flor de lis

II
Otras veces sólo ansío
bogar en firme navío
a existir
en algún país remoto,
sin pensar en el ignoto
porvenir.

Ver otro cielo, otro monto,
otra playa, otro horizonte,
otro mar,
otros pueblos, otras gentes
de maneras diferentes
de pensar.

¡Ah!, si yo un día pudiera,
con qué júbilo partiera
para Argel,
donde tiene la hermosura
el color y la frescura
de un clavel.

Después fuera en caravana
por la llanura africana
bajo el sol
que, con sus vivos destellos,
pone un tinte a los camellos
tornasol.

Y cuando el día expirara
mi árabe tienda plantara
en mitad
de la llanura ardorosa
inundada de radiosa
claridad.

Cambiando de rumbo luego,
dejara el país del fuego
para ir
hasta el imperio florido
en que el opio da el olvido
del vivir.

Vegetara allí contento
de alto bambú corpulento
junto al pie,
o aspirando en rica estancia
la embriagadora fragancia
que da el té.

De la luna al claro brillo
iría al Río Amarillo
a esperar
la hora en que, el botón roto,
comienza la flor del loto
a brillar.

O mi vista deslumbrara
tanta maravilla rara
que el buril
de artista, ignorado y pobre
graba en sándalo o en cobre
o en marfil.

Cuando tornara el hastío
en el espíritu mío
a reinar,
cruzando el inmenso piélago
fuera a taitiano archipiélago
a encallar.

A aquél en mi vieja historia
asegura a mi memoria
que se ve,
el lago en que un hada peina
los cabellos de la reina
Pomaré.

Así errabundo viviera
sintiendo toda quimera
rauda huir,
y hasta olvidando la hora
incierta y aterradora
de morir.

III
Mas no parto. Si partiera,
al instante yo quisiera
regresar.

¡Ah! ¿Cuándo querrá el destino
que yo pueda en mi camino
reposar?

28 de enero de 2005

Luis García Montero

Luis García Montero está considerado como uno de los principales representantes de la actual poesía española. En su biografía dice que nació el año 1958, que está licenciado en Filología Hispánica, que hizo su doctorado sobre Alberti, que es profesor titular de la Universidad de Granada, que ha recibido algunos premios literarios, que ha escrito «Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn» y «Tristia» en 1980, «El jardín extranjero» en 1983, «Rimado de ciudad» en 1985, luego publicó «Diario cómplice» en 1987, «Las flores del frío» en 1991, «Habitaciones separadas» en 1994, «Casi cien poemas» en 1997 y «Completamente viernes en 1998». Si el biógrafo tiene tendencia a la prensa rosa, dirá que estudió en los Escolapios y que está casado con la escritora Almudena Grandes. Sobre su estilo, que escribe poemas de amor y de desamor, que convierte la cotidianidad prosaica en poesía, que sus poemas son narrativos.
Personalmente me gusta su poesía porque se entiende, está cercana, porque, a veces, cuando he subido en un colectivo he sentido lo mismo que él describe en uno de sus poemas; porque he soñado también alguna vez que me cruzaba con la muerte; o porque he encontrado que todos los teléfonos de Granada estaban rotos cuando yo quería llamar.
PRIMER DÍA DE VACACIONES

Nadaba yo en el mar y era muy tarde,
justo en ese momento
en que las luces flotan como brasas
de una hoguera rendida
y en el agua se queman las preguntas,
los silencios extraños.

Había decidido nadar hasta la boya
roja, la que se esconde como el sol
al otro lado de las barcas.

Muy lejos de la orilla,
solitario y perdido en el crepúsculo,
me adentraba en el mar
sintiendo la inquietud que me conmueve
al adentrarme en un poema
o en una noche larga de amor desconocido.

Y de pronto la vi sobre las aguas.

Una mujer mayor,
de cansada belleza
y el pelo blanco recogido,
se me acercó nadando
con brazadas serenas.
Parecía venir del horizonte.

Al cruzarse conmigo,
se detuvo un momento y me miró a los ojos:
no he venido a buscarte,
no eres tú todavía.

Me despertó el tumulto del mercado
y el ruido de una moto
que cruzaba la calle con desesperación.
Era media mañana,
el cielo estaba limpio y parecía
una bandera viva
en el mástil de agosto.
Bajé a desayunar a la terraza
del paseo marítimo
y contemplé el bullicio de la gente,
el mar como una balsa,
los cuerpos bajo el sol.
En el periódico
el nombre del ahogado no era el mío.

YO SÉ QUE EL TIERNO AMOR ESCOGE SUS CIUDADES

Yo sé
que el tierno amor escoge sus ciudades
y cada pasión toma un domicilio,
un modo diferente de andar por los pasillos
o de apagar las luces.

Y sé
que hay un portal dormido en cada labio,
un ascensor sin números,
una escalera llena de pequeños paréntesis.

Sé que cada ilusión
tiene formas distintas
de inventar corazones o pronunciar los nombres
al coger el teléfono.
Sé que cada esperanza
busca siempre un camino
para tapar su sombra desnuda con las sábanas
cuando va a despertarse.

Y sé
que hay una fecha, un día, detrás de cada calle,
un rencor deseable,
un arrepentimiento, a medias, en el cuerpo.

Yo sé
que el amor tiene letras diferentes
para escribir: me voy, para decir:
regreso de improviso. Cada tiempo de dudas
necesita un paisaje.


Los acrósticos de la Celestina

Advertencias: lo que parecen faltas de ortografías no lo son, es la grafía que existía en ese momento; para leer los versos acrósticos se ha de tener en cuenta que en castellano antiguo se sigue la grafía latina, por la que J/j = i y V/v = u; son versos acrósticos aquellos que leyendo la primera letra de cada uno de los versos hacia abajo nos envían un mensaje, una especie de mensaje cifrado, otro juego literario. Al final, os daré el resultado, por los despistados.

El autor, escusándose de su yerro en esta obra que escrivió, contra sí arguye y compara
1.
El silencio escuda y suele encobrir
la[s] falta[s] de ingenio y torpeza de lenguas;
blasón que es contrario, publica sus menguas
a[l] quien mucho habla sin mucho sentir.
Como [la] hormiga que dexa de yr
holgando por tierra con la provisión,
jactóse con alas de su perdición;
lleváronla en alto, no sabe dónde yr.
Prosigue
2.
El ayre gozando ageno y estraño,
rapina es ya hecha de aves que buelan;
fuerte más que ella, por cevo la llevan;
en las nuevas alas estava su daño.
Razón es que aplique a mi pluma este engaño,
no despreciando a los que me arguyen,
assí que a mí mismo mis alas destruyen,
nublosas y flacas, nascidas de ogaño.
Prosigue
3.
Donde ésta gozar pensaba volando,
o yo de screvir cobrar más honor,
del[o] uno [y] del otro nasció disfavor;
ella es comida y a mí están cortando
reproches, revistas y tachas. Callando
obstara y los daños de invidia y murmuros;
insisto remando, y los puertos seguros
atrás quedan todos ya quanto más ando.
Prosigue
4.
Si bien queréys ver mi limpio motivo,
a quál se endereça de aquestos estremos,
con qual participa, quién rige sus remos,
Apolo, Diana o Cupido altivo,
buscad bien el fin de aquesto que escrivo,
o del principio leed su argumento;
leeldo [y] veréys que, aunque dulce cuento,
amantes, que os muestra salir de cativo.
Comparación
5.
Como el doliente que píldora amarga
o la rescela o no puede tragar,
métenla dentro del dulce manjar,
engáñase el gusto, la salud se alarga,
desta manera mi pluma se embarga,
imponiendo dichos lascivos, rientes,
atrae los oídos de penadas gentes,
de grado escarmientan y arrojan su carga.
Buelve a su propósito
6.
Estando cercado de dubdas y antojos,
compuse tal fin que principio desata;
acordé [de] dorar con oro de lata
lo más fino tíbar que vi con mis ojos,
y encima de rosas sembrar mill abrojos.
Suplico, pues suplan discretos mi falta;
teman grosseros y en obra tan alta,
o vean y callen o no den enojos.
Prosigue dando razones por qué se movió a acabar esta obra
7.
Yo vi en Salamanca la obra presente;
movíme [a] acabarla por estas razones;
es la primera, que estó en vacaciones,
la otra, inventarla persona prudente,
y es la final ver la más gente
buelta y mesclada en vicios de amor;
estos amantes les pornán temor
a fiar de alcahueta ni falso sirviente.
8.
Y así que esta obra en e1 proceder
fue tanto breve, quanto muy sutil;
vi que portava sentencias dos mill;
en forro de gracias, lavor de plazer.
No hizo Dédalo cierto a mi ver
alguna más prima entretalladura,
si fin diera en esta su propia escriptura
Cota o Mena con su gran Saber.
9.
Jamás [yo] no vide en lengua romana,
después que me acuerdo, ni nadie la vido,
obra de estilo tan alto y sobido
en tusca ni griega ni en castellana.
No trae sentencia de donde no mana
loable a su autor y eterna memoria,
al qual Jesuchristo reciba en su gloria
por su passión sancta que a todos nos sana.
Amonesta a los que aman que sirvan a Dios y dexen las malas cogitaciones y vicios de amor
10.
Vosotros, los que amáys, tomad este enxemplo,
este fino arnés con que os defendáys;
bolved ya las riendas por que n'os perdáys;
load siempre a Dios visitando su templo.
Andad sobre aviso; no seáys dexemplo
de muertos y bivos y proprios culpados;
estando en el mundo yazéys sepultados;
muy gran dolor siento quando esto contemplo.
Fin
11.
sigue)
0 damas, matronas, mancebos, casados,
notad bien la vida que aquéstos hizieron;
tened por espejo su fin qual huvieron,
a otro que amores dad vuestros cuydados.
Limpiad ya los ojos, los ciegos errados,
virtudes sembrando con casto bivir,
a todo correr devéys de huyr,
no os lance Cupido sus tiros dorados.

Resultado: El bachiller Fernando de Rojas acabó la comedia de Calisto y Melibea y fue nascido en la Puebla de Montalvan
(fijaos que dice 'acabó' y no 'escribió' o 'redactó' o cualquier otro sinónimo, por eso y por la ausencia de la autoría en la primera edición, muchos sospechan que lo que hizo el bachiller fue ponerle la guinda y reeditarlo)

Espronceda: Canción del pirata
Otro recuerdo de la infancia. Cuando me enseñaron a recitar este poema, la mitad de las cosas ni las entendía, ¿qué era eso de mi dios la libertad? la monja que me daba literatura decía que esa frase no tenía importancia (creo que si aquella monjita beatona hubiera podido habría hecho un hueco en el poema), y sin embargo para mí es uno de los fundamentos de la canción: el pirata busca la libertad y esa libertad es lo que hace de él un personaje interesante. Por lo demás no creo que tenga desperdicio ninguno de los versos.

"Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:

Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.

Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

A la voz de "¡barco viene!"
es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar;
que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.

En las presas
yo divido
lo cogido
por igual;
sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena,
colgaré de alguna antena,
quizá; en su propio navío
Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo,
como un bravo,
sacudí.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.

Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.

Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar."

Burla de la vida: Quevedo

Para sonreír y pensar, que para todo da Quevedo:

La vida empieza entre lágrimas y caca,
luego viene la mu, con mama y coco,
síguense las viruelas, baba y moco,
y luego llega el trompo y la matraca.

En creciendo, la amiga y la sonsaca;
en ella embiste el apetito loco;
en subiendo a mancebo, todo es poco,
y después la intención peca en bellaca.

Llega a ser hombre, y todo lo trabuca;
soltero sigue toda perendeca;
casado se convierte en mala cuca.

Viejo encanece, arrúgase y se seca;
llega la muerte, y todo lo bazuca,
y lo que deja paga, y lo que peca.


Dos citas sobre El Quijote, una de Savater, otra de Kafka:

Savater:
"Y así ganamos otro don Quijote, el Caballero del Gran Desengaño, el Principe Incorruptible de los Caídos, al que invocaba el decepcionado Simón Bolivar de los últimos años diciendo: "En este mundo, los tres imbéciles más grandes hemos sido Jesucristo, Don Quijote y yo". No tan imbéciles, sin embargo, si al final logra descubrirse que la simple flaqueza ante la fuerza bruta (ante el desagradecimiento, el engaño, la corrupción...) no es bien que defraude la verdad por la que nos hemos esforzado. En cuanto héroe nacional, en cuanto adalid político, en cuanto absurdo prototipo de un españolismo de la inquisición y tentetieso, Don Quijote es una equivocación o un fraude; pero en caunto ángel traicionado por sí mismo y expulsado del paraíso de sus sueños, debe ser nuestro amigo, quizá nuestro cómplice. Es muy cierto lo que sobre él afirma Vladimir Nabokov para concluir su estudio varias veces citado: "Don Quijote es más grande hoy de lo que era en el vientre de Cervantes. Ha cabalgado durante más de trescientos cincuenta años a través de las junglas y tundras del pensamiento humano y ganado en vitalidad y estatura. Ya no nos reímos de él. Su blasón es la piedad, su pendón es la belleza. Permanece en todo lo que es amable, lejano, puro, desprendido y elegante. La paradia se ha hecho parangón" (Fernando Savater, Instrucciones para olvidar el Quijote, ed. Taurus, Madrid, 1995)

Kafka:
"Con el correr del tiempo, Sancho Panza, que por otra parte, jamás se venaglorió de ello, consiguió mediante la composición de una gran cantidad de cuentos de caballeros andantes y de bandoleros, escritos durante los atardeceres y las noches, separar a tal punto de sí a su demonio, a quien luego llamó don Quijote, que éste se lanzó inconteniblemente a las más locas aventuras; sin embargo, y por falta de un objeto preestablecido, que justamente hubiera debido ser Sancho Panza, hombre libre, siguió de manera imperturbable, tal vez en razón de un cierto sentido del compromiso, a don Quijote en sus andanzas, y obtuvo con ello un grande y útil solaz hasta su muerte" (Franz Kafka, Obras Completas, tomo IV, ed. Edicomunicación. Barcelona, 1988)

Joseph Brodwky


Pueblos de piedra

Pueblos de Inglaterra levantados piedra sobre piedra.
Catedral embotellada en el cristal de un bar.
Vacas dispersas a campo traviesa.
Monumentos a los reyes.

Un hombre en su traje apolillado despide un tren en marcha.
Va hacia el mar como todo por aquí.
Sonríe a su hija camino al Este.
Soplan en un silbato.

Y el cielo sin fin sobre las tejas
más azules con el canto de los pájaros.
Y más claro el canto,
Más pequeño el pájaro.

Joseph Brodwky nació, en una familia judia, en Leningrado (San Petersburgo). Formó parte del grupo de poetas jovenes congregados en torno a la poeta Anna Akhmatova.
Estudió de forma reglada hasta los quince años, a partir de esa edad toda su educación la recibió de forma autodidacta, aprendió idioma (inglés, polaco) y empezó a escribir poesías. Todo ello alternandolo con su trabajo en las morgues y en las máquinas de los barcos.
En 1972 fue exiliado, después de pasar 18 meses de trabajos forzados en el norte de Rusia, el motivo: expresar su opinión.
La novela de Dostoievsky La casa de los muertos fue definitiva en su vida. Declaró: "Hubiera podido ser un ciudadano soviético común y corriente de no haber leído ese libro".
Se refugia en América, donde lleva una vida fuera de todo lujo. Su amigo Seamus Heaney diría: "Vivía frugal y laboriosamente. En soledad".
Murió en 1996.
Ah, se me olvidaba, recibió el premio nobel de literatura en 1987.
Sus obras:

- Poesía: Entre otras obras:
Elegía para John Donne y otros poemas (1967)
Parte del lenguaje (1980)
A Urania (1988)
Selección de poemas (1992)

Prosa:
Menos de uno (1986)
Desesperación y razón (1995)
Marca de agua (1992) Sobre Venecia.

Teatro:
Mármoles (1989)


Wole Solyinka

Muerte a la aurora

Viajero, debes partir
A la aurora, enjuga tus pies sobre
La humedad de nariz perruna de la tierra
Deja que la aurora sosiegue tus lámparas. Y mira
Languidecer el ataque de las espinas ante la luz
Pies algodonosos para disolver en el azadón
Las lombrices tempranas
Ahora las sombras se extienden con debilidad
Ni muerte de la aurora ni triste postración
Esta suave charamusca, suaves engendros que desisten
Rápidos goces y recelos para un
Día desnudo. Barcos cargados se
Someten a la asamblea sin rostro de la niebla
Para despertar los mercados silenciosos -Veloces, mudas
Procesiones por grises desvíos... Sobre este
Cobertor, hubo
Súbito invierno a la muerte
Del solitario trompetero de la aurora. Cascadas
De blancos pedazos de pluma... pero ello decidió
Un rito banal. Conciliación salvajemente
Exitosa, primero
El pie derecho para el júbilo, el izquierdo para el pavor
Y la madre suplicaba, Hijo
Jamás camines
Cuando el camino aguarda, hambriento.
Viajero, debes proseguir
Al alba.
Te prometo prodigios de la santa hora
Presagios como el aleteo del gallo blanco
Perverso empalamiento -Como quien desafiara
Las iracundas alas del progreso del hombre...
Más, ¡semejante espectro! Hermano
Mudo en el sobresaltado abrazo de
Tu invención -Esta mueca de burla
Esta contorsión cerrada - ¿Soy yo?

Wole Soyinka

Seudónimo de Akinwande Oluwole Soyinka, dramaturgo, poeta, novelista, conferencista, crítico, catedrático, actor, traductor, político y editor nigeriano.

Nació en Abeokuta, Nigeria, el 13 de julio de 1934. Asistió a la Universidad de Ibadan (1952-54), y luego tomó su doctorado en la Universidad de Leeds, en el Reino Unido. Durante su estadía en Inglaterra, fue libretista, actor y director en el Teatro de la Corte Real en Londres. En 1960, Soyinka regresó a Nigeria y fundó la compañía de teatro Masks, con la cual presentaría su primera obra dramática mayor “A Dance of the Forests”. En 1964 fundó la “Compañía de Teatro Orisun”.

Durante la guerra civil en Nigeria, Soyinka abogó en sus escritos por el alto al fuego pero fue arrestado en 1967, acusado de conspiración con los rebeldes de Biafra, y fue encarcelado en régimen de aislamiento como preso político hasta 1969.

La obra de Soyinka mezcla lo africano con tradiciones culturales europeas, la seriedad de la literatura modernista de la élite, y la actualidad del teatro popular africano; se inspira en los mitos y en las tradiciones tribales, si bien emplea formas occidentales. Soyinka está comprometido vivamente con la justicia social, convirtiéndose en un simbolismo de realce a los valores humanos en el continente.

Él tiene sus raíces en los mitos de la gente de su tribu, los Yoruba, en sus ritos y modelos culturales.

Con la educación en su país y en Europa se familiarizó profundamente con la cultura occidental. Mientras que algunos críticos africanos han acusado a Soyinka de acogerse más a las tradiciones europeas que a las nigerianas, él ha sostenido que "el tigre no tiene que hacer alarde de su tigritude" haciendo referencia al movimiento de Negritud de Paul Brians.

En Madmen and Specialists (Locos y especialistas) (1970), escrita poco después de su liberación de la prisión, la protesta de Soyinka se hace mucho más poderosa.

En 1986 se convirtió en el primer escritor africano y en el primer escritor negro en haber recibido el Premio Nóbel de Literatura. En 1994 huye de Nigeria.

Ha publicado dramas, novelas, poesías, todo ello escrito en inglés. También ha escrito ensayos acerca del mundo africano, la tragedia de Yoruba, los aspectos políticos del lenguaje, las piezas de de Shakespeare, el totalitarismo y las formas de espiritualidad.

Sus libros de poesía son: Idanre y otros poemas (1967); Poemas desde la prisión (1969); A Shuttle in the Crypt (1972)y Ogun Abibiman (The long poem) (1976).

www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/LiteraturaAfricana/WoleSoyinka/index.asp

Fragmento de 'La venganza de don Mendo'

Pedro Muñoz Seca

Jornada primera, don Nuño comunica a su hija, Magdalena, que ha concertado su matrimonio y le hace notar que constituye un excelente “partido” . Por supuesto don Nuño no planea casarla con el que es el amante de su hija (don Mendo).
"...
Nuño: Modestia aparte.
Sabes latín, un poco de cocina,
e igual puedes dorar una lubina
que discutir de ciencias y aun de arte.
Tu dote es colosal, cual mi fortuna,
y es tan alta tu cuna,
es nuestra estirpe de tan alta rama,
que esto grabé en mi torre de Porcuna:
“La cuna de los Manso de Jarama,
a fuerza de ser alta cual ninguna,
más que cuna, dijérase que es cama”



Rafael Perez Estrada

Rafael Pérez Estrada, uno de los poetas más originales e imaginativos del siglo XX, nació en Málaga en 1934 y acaba de fallecer en su ciudad natal el 22 de mayo de 2000, víctima de una larga enfermedad. Estudió derecho en la Universidad de Granada. Ejerció la abogacía con éxito en su ciudad natal, lugar de donde jamás quiso alejarse. Entre sus publicaciones: La bañera (1982) Libro de las Horas (1985), Conspiraciones y Conjuras (1986), Libro de los Espejos y las Sombras (1988), Bestiario de Livermoore (1989), Libro de los Reyes (1990), Tratado de las Nubes (1990), Los Oficios del Sueño (1991), La Noche nos persigue (1992), La Sombra del Obelisco (1993) El Domador (1995), Ulises o libro de las distancias( 1997), El viento vertical (1998), El ladrón de atardeceres (1998) o Cosmología esencial (2000), su última entrega prologada por José Angel Cilleruelo, acaso su mejor estudioso. Pérez Estrada profundiza a lo largo de su coherente obra en un sistema que dio en llamar la pasión de lo breve. Sus textos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, sueco y rumano, entre otros idiomas y ha sido distinguido días antes de su fallecimiento como Hijo Adoptivo de su ciudad natal. La rebeldía que siempre exhibió frente a las modas de la poesía española le regatearon quizás alguna distinción adicional. Fallece justo cuando su nombre y su trayectoria comienzan a destellar con luz propia entre la crítica y los lectores hispanos.

fragmento de una entrevista que le hicieron en 1996:
- Luego del desvalijamiento de las vanguardias, los géneros literarios han vuelto a sus orillas y formatos iniciales. Sin embargo, Rafael, en tu obra es cuando menos difícil establecer sólidas e inveteradas fronteras. ¿Cómo llevas este frecuentar tierras de nadie? ¿Cómo lo llevan tus críticos?

Rafael Pérez Estrada: Negar las vanguardias es rechazar el dinamismo inherente al arte. En la actualidad estamos siendo testigos de una reacción muy dura desde las filas del integrismo español. Molestan las vanguardias, como molesta todo pensamiento nacido del trampolín de la imaginación. Molesta el salto vital, están demasiado hechos al salto de la muerte. Sí, el conservadurismo literario español ha vuelto a cerrar filas. Ahora su energía parece proveerse, no del sueño casposo del Imperio. Se han perfeccionado en el añorar, y ahora miran con nostalgia las cruzadas. Por el momento se ha anunciado la nueva matanza de los Santos Inocentes. Sus víctimas, las metáforas y las imágenes. Estamos ante un movimiento insólito, el pastichismo. Su rasgo principal, la versificación sin contenido; su materia, la insignificancia; su filosofía, la represión de lo original, de lo distinto. Los poetas aman la Libertad; los versificadores la fachada del vacío.
El género es una clasificación y también una frontera. Personalmente intento huir de las formas canónicas. Busco el contenido más que el continente; la idea más que la musicalidad. Me gusta utilizar las formas al uso en función de las necesidades comunicativas que el propio texto vaya exigiendo. Es una lección que le debo a algunos americanos, especialmente a John Dos Passos.
Hacer la crítica a la Crítica sería asumir un papel borgiano de imprevisible resultado.

La pasión de lo breve (selección)

A qué escribir para la inmortalidad — me dijo el poeta contable, que era sumamente práctico — si la mortalidad está más cerca.
*****
La serenidad de un símbolo hace de un comerciante de Nueva Jersey un decidido místico, y todo por haber contemplado, en un amanecer de rascacielos, el vuelo de una paloma cuyo pecho impoluto estaba manchado de rouge.
*****
Desesperado, después de jugarse la hacienda y la fortuna, se jugó la suerte.
*****
Dijo el forense ante la desnudez desamparada del narrador muerto: Se asfixió con una palabra sin sentido.
*****
Con la frialdad del cirujano clavó el puñal de la crítica en la indefensa ternura del poema.
*****
Hizo de la poesía un a mística y una pasión. Se sentía tan uno en la palabra que, como un mártir secreto de la sangre, estaba dispuesto a defender con la vida la pulcritud de sus endecasílabos. A él se debe la idea de una Cruzada Poética, una lucha santa contra la prosa. Un despropósito similar a la cruzada de los niños.
*****
El escritor que deja en el éter sus pensamientos, quizá cometa el pecado de Onán.
*****
Conocí en el Círculo de Bellas Artes a una mujer: Era la mensajera del soneto, y nada más verme, como si estuviera a punto de asaltar la Bastilla, me gritó terrible: ¡Abajo la libertad poética."
*****
¿Para quién se viste la mujer del ciego?, preguntó el filósofo, buscando un pretexto para un discurso imposible: Para la noche y el tacto, respondió el ciego, que era un necio insoportable.
*****
Lo vi tan feliz y seguro que no pude contenerme: ¡Usted no está en condiciones de escribir poesía!, le advertí didáctico.
*****
Pienso, luego existo;
y me respondió el objetual:
Los objetos existen,
luego piensan.
Y para redundar en lo dicho
empujé al suelo el jarrón utilizado
de pretexto hasta entonces:
Y sufren — añadí —
en silencio.
*****
Odiaba el número 17 por ser descortés y cortante, y guardaba todos los mimos para el 18. Es blando y mullido, comentaba en momentos de extrema intimidad.
**********

Pérez Estrada (1934-2000) fue un gran conocedor de los ángeles de los que, entre otras cosas, dijo:

• Los ángeles mudan las plumas en otoño.
• Los ángeles en el baloncesto hacen trampa y encestan al vuelo.
• Vive el ángel de la melancolía bajo un sauce llorón.
• El ángel del trapecista padece de vértigo.
• El arcángel es un ángel ascendido por méritos de paz.
• En agosto los ángeles habitan en el borde de los trampolines.
• En las playas los ángeles usan bañador para no descubrir su sexo y no incurrir en la antigua cuestión teológica.
• En las piscinas reclaman los ángeles la propiedad del "salto del ángel".
• El ángel de la guarda circense tiene una póliza de seguros de riesgo ilimitado.
• Cree el ángel en su inocencia que hay hombres de la guarda.
• El helicóptero es un propósito angelical del siglo XX.
• La cometa es el equivalente en papel de seda del ángel.
• Tras la lluvia el ángel se hace una bufanda con el arco iris.
• Los niños a la salida del colegio se intercambian los ángeles repetidos.
• Aunque el ángel se vista de seda, ángel se queda...

Antología, 1968-1988 / Rafael Pérez de Estrada ; estudio y edición de Antonio M. Garrido Moraga. - Málaga : Ayuntamiento, D.L. 1989. - 515 p. - (Colección "Ciudad del paraíso")





canciones sobre la mar

Pongo 'la mar' y no 'el mar', como la gente que nacimos cerca, un asunto puramente psicológico.
Una canción de hace ya algunos años, de José Luis Perales (no quito el nanana, porque me parece que así hasta se puede tararear):

Un velero llamado Libertad

Ayer se fue, tomó sus cosas y se puso a navegar
una camisa, un pantalón vaquero y una canción
¿Dónde ira? ¿dónde ira?
Se despidió y decidió batirse en duelo con el mar
y recorrer el mundo en su velero y navegar,
na na na, navegar.
Y se marchó y a su barco le llamo Libertad
y en cielo descubrió gaviotas y pintó estelas en el mar.
Y se marchó y a su barco le llamo Libertad
y en cielo descubrió gaviotas y pintó estelas en el mar.
Su corazón es con la forma diferente de vivir
pero las olas le gritaron: vete, con los demás,
na na na, con los demás.
Y se durmió y la noche le gritó: ¿dónde vas?
y en sus sueños dibujó gaviotas y pensó hoy debo regresar
Y regresó y una voz le preguntó: ¿como estas?
Y al mirarla descubrió unos ojos, na na na
azules como el mar.
Y regresó y una voz le preguntó: ¿como estas?
Y al mirarla descubrió unos ojos, na na na
azules como el mar.
Y regresó y una voz le preguntó: ¿como estas?
Y al mirarla descubrió unos ojos, na na na
azules como el mar.

Y una canción más moderna, de uno de mis grupos favoritos, El último de la fila:
Mar antiguo

Dejé la estepa
cansado y aturdido,
pasto de la ansiedad
no hay otros mundos
pero si hay otros ojos,
aguas tranquilas,
en las que fondear.
Mar antiguo, madre salvaje,
de abrigo incierto
que acuna el olivar.
Muge mi alma, confusa y triste,
ojos azules en los que naufragar.
Te he echado tanto de menos
patria pequeña y fugaz,
que al llegar cruel del norte el huracán
no se apague en tu puerto el hogar.
Mar antiguo, madre salvaje,
en tus orillas de rodillas rezaré.
Tierra absurda que me hizo absurdo,
nostalgia de un futuro azul en el que anclar.
Triste y cansado,
con los viejos amigos,
el vino y el cantar,
mientras quede un olivo en el olivar
y una vela latina en el mar.
Viejos dioses
olvidados
mantenednos
libres de todo mal.
Mar antiguo,
dios salvaje
de la encina
y del gris olivar.



El principito: sobre las puestas del sol

Antoine de Saint-Exupery (Francia, 1900-1944)

" Ah, principito, cómo he ido comprendiendo lentamente tu vida melancólica! Durante mucho tiempo tu única distracción fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto día, cuando me dijiste:
-Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol
-Tendremos que esperar
-¿Esperar qué?
-Que el sol se ponga.
Pareciste muy sorprendido primero, y después te reíste de ti mismo. Y me dijiste:
-Siempre me creo que estoy en mi tierra.
En efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediodía en Estados Unidos, en Francia se está poniendo el sol. Sería suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia está demasiado lejos. En cambio, sobre tu pequeño planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crepúsculo cada vez que lo deseabas.
-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!
Y un poco más tarde añadiste:
-¿Sabes? Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.
-El día que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste ¿verdad?
Y principito no respondió."


"En primer lugar eran tres los géneros de los hombres, no dos, como ahora, masculino y femenino, sino que había también un tercero que participaba de estos dos, cuyo nombre perdura hoy en día, aunque como género ha desaparecido. Era, en efecto, entonces el andrógino (nota de Moira: hombre-mujer) una sola cosa, como forma y como nombre, partícipe de ambos sexos, masculino y femenino, mientras que ahora no es más que nombre sumido en el oprobio. En segundo lugar, la forma de cada individuo era en su totalidad redonda, su espalda y sus costados formaban un círculo; tenía cautro brazos, piernas en número igual al de los brazos, dos rostros sobre un cuello circular, semejantes en todo, y sobre estos dos rostros, que estaban colocados en sentidos opuestos, una sola cabeza; además cuatro orejas, dos órganos sexuales y todo el resto era tal como se puede uno figurar por esta descripción. Caminaba en posición erecta como ahora, hacia adelante o hacia atrás, según deseara; pero siempre que le daban ganas de correr con rapidez hacía como los acróbatas, que dan la vuelta de campana haciendo girar sus pierans hasta caer en posición vertical y, como eran entonces ocho los miembros en que se apoyaba, avanzaba dando vueltas sobre ellos a gran velocidad. (...) Eran, pues, seres terrbiles por su vigor y su fuerza; grande era además la arrogancia que tenían, y atentaron contra los dioses. (...) entonces, Zeus y los demás dioses deliberaron qué debían hacer, y se encontraban en grande aprieto. No les era posible darles muerte y extirpar su linaje, fuminándolos con el rayo como a los gigantes, pues en ese caso los honores y los sacrificios que recibían de los hombres se hubieran acabado, ni tampoco el consentirles su insolencia. Con gran trabajo, al fin Zeus concibió una idea y dijo: " Me parece tener una solución para que pueda haber hombres y para que, por haber perdido fuerza, cesen su desenfreno. Ahora mismo voy a cortarlos en dos a cada uno de ellos y así serán a al vez más débiles y más útiles para nosotros por haberse multiplicado su número. Caminarán en posición erecta sobre dos piernas; pero si todavía nos parece que se muestran insolentes y que no quieren estar tranquilos, d enuevo los cortaré en dos, de suerte que anden en lo sucesivo sobre una sola pierna, saltando a la pata coja" Tras decir eso, dividió en dos a los hombres, (...) Y a todo aquel que iba cortando, ordenaba a Apolo que le diera la vuelta a su rostro y a la mitad de su cuello en el sentido del corte, para que el hombre, al ver su seccionamiento se hiciera más disciplinado, y además le daba orden de curarlo. Dábales, pues, Apolo la vuelta al rostro, y reuniendo a estirones la piel de todas partes hacia lo que ahora se llama vientre, la ataba como si se tratara de una bolsa, con cordel, haciendo un agujero en medio del vientre, que es precisamente lo que se llama ombligo. En cuanto a las arrugas que quedaban, las alisó en su mayor parte, y dio también forma al pecho con un instrumento semejante al que usan los zpateros cuando alisan sobre la horma del calzado los pliegues de los cueros. Dejó , empero, unas cuantas arrugas, las de alrededor mismo del vientre y del ombligo, para que quedaran como un recuerdo de lo sucedido antaño. Mas una vez que fue separada la naturaleza humana en dos, añorando cada parte a su propia mitad, se reunía con ella. Se rodeaban con sus brazos, se enlazaban entre sí, deseosos de unirse en una sola naturaleza, y morían de hambre y de inanición general, por no querer hacer nada los unos separados de los otros (...)"
(Platón, El banquete, ed. Planeta, 1996, Barcelona)


"Cada uno de nosotros, efectivamente, es una contraseña de hombre, como resultado del corte en dos de un solo ser, y presenta sólo una cara como los lenguados"
Este mito ha tenido lecturas de todo tipo, por supuesto es uno de los mitos clásicos para explicar la homosexualidad (por eso de los seres masculinos o femeninos por completo que al separarse buscan su otra mitad), pero también explica la famosa frase de la 'media naranja' (y no me refiero a la media que nos ponemos en el pie para protegernos del frío). Platón nos explica el por qué buscamos a nuestra 'mitad' (dice Antonio Gala que la buscamos siempre muy cerca, y que a veces, muchas veces, suele estar lejísimos y que puede resultar hasta caro encontrarla: es verdad lo que dice Gala): " Pues la causa de este anhelo es que nuestra primitiva naturaleza era la que se ha dicho y que constituíamos un todo; lo que se llama amor, pro consiguiente, es el deseo y la persecudión de ese todo". Pero además también aprovechan este mito aquellos que defienden la igualdad de hombres y mujeres, pues como dice Platón, estos seres eran simétricos e iguales por ambas partes.
Y por último, cabe señalar que se demuestra en este mito, una vez más, que los mortales somos triste figuras de plastilina en manos de los dioses y que juegan con nosotros como si fueramos los peones del ajedrez...

JUAN GELMAN (Argentina, 1930) y los exilios

BAJO LA LLUVIA AJENA (NOTAS AL PIE DE UNA DERROTA)
(Roma, mayo de 1980)
(Fragmentos)
"XII
Mi padre vino a América con una mano atrás y otra adelante, para tener bien alto el
pantalón. Yo vine a Europa con una alma atrás y otra adelante, para tener bien alto el
pantalón. Hay diferencias, sin embargo: él fue a quedarse, yo vine para volver.
¿Hay diferencias, sin embargo? Entre los dos fuimos, volvimos, y nadie sabe todavía
adónde iremos a parar.
Papá: tu cráneo se pudre en la tierra donde yo nací, en representación de la injusticia
mundial. Por eso hablabas poco. No hacía falta. Y lo demás —comer, dormir, sufrir, hacer
hijos— fueron gestiones necesarias, naturales, como quien llena su libreta de ser vivo.
Nunca te olvidaré, en la oscuridad del comedor, vuelto hacia la claridad de tus
comienzos. Hablabas con tu tierra. En realidad, nunca te sacaste esa tierra de los pies del
alma. Pieses llenos de tierra como silencio enorme, plomo o luz."
"XVII
Amo esta tierra ajena por lo que me da, por lo que no me da.
Porque mi tierra es única. No es la mejor, es única. Y los ajenos la respetan sin querer,
siendo ellos, siendo de otra manera, bellos de otra manera.
En sus bellezas me conmuevo. Nada tengo que ver con su manera de llegar a la belleza.
Esto es hermoso: dándome su belleza, me dan también la ajenidad de la belleza. La
injusticia, el dolor, el sufrimiento, se interponen casi siempre.
Salú, belleza. Somos pedazos del viaje universal, diferentes, contrarios, las mismas olas
nos arrastran.
Iremos a parar a cualquier playa. Vamos a hacer un fueguito contra el frío y el hambre.
Vamos a arder bajo la misma noche.
Vamos a vernos, ver."

K. Kavafis

Kavafis es uno de los principales representantes de la literatura griega del siglo XX, y no sé si decir que de toda la literatura griega moderna. Nació (1863) en Alejandría (Egipto) donde sus padres tenían intereses económicos. Su familia era griega pero procedían de Istambul. Al morir sus padres, la familia sufre un grave revés económico y debe ir a Londrés, donde estudia y entra en contacto con los intelectuales que luego le van a influir, finalmente volverá a Egipto donde trabajará como funcionario.
Hacía una doble vida, por el día un funcionario gris, por la noche un gran conocedor de la vida bohemia alejandrina con sus bares y sus burdeles. En 1901 marcha a Grecia, donde se dedica a escribir hasta 1907. Vuelve a Alejandria y allí permanecerá hasta su muerte en 1933.
Es curioso que muchas de sus obras lleguen al idioma español a través del inglés, pues ha sido el mundo anglosajón (a través de su amigo E. M. Foster) el que mejor ha sabido difundir sus poemas y el primero que se hizo eco de ellos.
M. Yourcenar (la de Memoria de Adriano) hizo estudio sobre sus poemas y dijo: "La poesía griega, por muy intelectualizada que pueda ser su expresión, es siempre directa: grito, suspiro, eyaculación sensual, afirmación espontánea que nace en los labios del hombre en presencia del objeto amado". (espero que no censuren este mensaje por la aparición de la palabra 'eyaculación').
Creo que la poesía griega moderna es una gran desconocida para el mundo en general, cuando se habla de poesía griega siempre nos acordamos de los clásicos, pero nos olvidamos de que luego los griegos siguieron escribiendo y bastante bien. Además de ser una literatura muy comprensible para los latinos en general. Los griegos tienen cierta maravilla intelectual por la Generación del 27 en general, y por Lorca en particular (que es respuesta a la maravilla que sentía esta generación por el mundo griego clásico).

UNO DE SUS DIOSES (1917)

Cuando uno de ellos cruzaba por la plaza de Seleucia,
justo en el momento en que caía la tarde,
-caminando como un muchacho, alto y hermoso,
con el goce de un ser inmortal en los ojos,
con el pelo negro y perfumado-,
las gentes le miraban
y se preguntaban si lo conocían,
si era un griego de Siria, o acaso un extranjero.
Pero aquellos que observaban con atención
comprendían, y haciéndose a un lado
mientras él se alejaba bajo los portones,
entre las sombras y las luces de la tarde
hacia el barrio donde vive noches de alcohol y lascivia,
pensaban cuál de Ellos sería
y para qué sospechoso placer
había bajado hasta las calles de Seleucia
desde aquellas Augustas Moradas.

DÍAS DE 1908 (1932)

Aquel año estaba sin trabajo;
y malvivía del juego de las cartas,
de los dados y los préstamos.
En una papelería le habían ofrecido
un empleo de tres libras al mes.
Pero lo rechazó. No era un sueldo para él,
joven bien educado y con veinticinco años.
Apenas si ganaba dos o tres chelines diarios.
De los naipes y los dados, ¿qué podía obtener
un muchacho como él, en cafés de mala muerte,
así jugara con astucia o eligiera los más tontos?
Y aun cuando mucho prestara, rara vez tenía un talero.
Con frecuencia iba a la playa. Su traje era siempre el mismo
uno color de canela, ya muy descolorido.
¡Oh días del verano de mil novecientos ocho!
de vuestro recuerdo, por obra del arte,
se ha borrado aquel traje.
Ahora lo evoco mientras se lo quitaba
y lo arrojaba lejos junto a su pobre ropa interior.
Y quedaba desnudo, íntegramente bello.
Sus cabellos revueltos,
Sus glúteos y brazos y piernas doradas por el sol
en aquellas mañanas de baños en la playa.

Viaje a Itaca
Cuando partas hacia Itaca
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
A Lestrigones, Cíclopes
y furioso Poseidón no temas,
en tu camino no los encontrarás
mientras en alto mantengas tu pensamiento,
mientras una extraña sensación
invada tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones, Cíclopes
y fiero Poseidón no encontrarás
si no los llevas en tu alma,
si no es tu alma que ante ti los pone.

Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.

A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.

Marco Denevi: El precursor de Cervantes

Este cuento está completo, creo que es otra posibilidad para leer el Quijote, quizás sea la correcta, ¿quién lo sabe?, me recuerda a la novela 'Nausicaa' de Graves, en la que propone que es la princesa de los feacios quien escribe una obra titulada Odisea. Los personajes se vuelven autores.


Vivía en El Toboso una moza llamada Aldonza Lorenzo, hija de Lorenzo Corchelo, sastre, y de su mujer Francisca Nogales. Como hubiese leído numerosísimas novelas de estas de caballería, acabó perdiendo la razón. Se hacía llamar doña Dulcinea del Toboso, mandaba que en su presencia las gentes se arrodillasen, la tratasen de Su Grandeza y le besasen la mano. Se creía joven y hermosa, aunque tenía no menos de treinta años y las señales de la viruela en la cara. También inventó un galán, al que dio el nombre de don Quijote de la Mancha. Decía que don Quijote había partido hacia lejanos reinos en busca de aventuras, lances y peligros, al modo de Amadís de Gaula y Tirante el Blanco. Se pasaba todo el día asomada a la ventana de su casa, esperando la vuelta de su enamorado. Un hidalgüelo de los alrededores, que la amaba, pensó hacerse pasar por don Quijote. Vistió una vieja armadura, montó en un rocín y salió a los caminos a repetir las hazañas del imaginario caballero. Cuando, seguro del éxito de su ardid, volvió al Toboso, Aldonza Lorenzo había muerto de tercianas.
FIN




Marco Denevi: Romeo frente al cadaver de Julieta

M. Denevi reescribe a sus clásicos, los reinventa y les da una visión personal, pero bajo un nombre ficticio, porque pretende ¡¡¡falsificarlos!!! ¿alguien se dará cuenta?

FESTIVAL DE STENDAL 1965
de Georges Cahoon

Cripta del mausoleo de los Capuletos, en Verona. Al levantarse el telón, la cripta, en penumbras, deja ver un túmulo, y, sobre éste, el cadáver de Julieta.
Entra ROMEO con una antorcha encendida. Se acerca al túmulo. Contempla en silencio los despojos de su amada. Luego se vuelve hacia los espectadores.
ROMEO.-¡Era, pues, verdad! ¡Julieta se ha suicidado! Veloces mensajeros, oculto el rostro chismoso tras la máscara de un falso dolor, corrieron a Mantua a darme la noticia. Pero, junto con la noticia, hacían tintinear en el aire la intimación de que volviese, la amenaza de que, en caso contrario, me traerían por la fuerza. Todos se despedían de mí con el mismo adiós: "Romeo, ahora sabrás cúal es tu deber". He comprendido. He vuelto. Aquí estoy. No he encontrado a nadie en el camino. Nadie me estorbó el paso para que llegase a este lúgubre sitio y me enfrentase a solas con el cadáver de Julieta. Excesivas casualidades, demasiada benevolencia del destino, sospechoso azar. Alcahuetería de la noche, ¿Cúal es tu precio? Los que te han sobornado ahora me espían, huéspedes de tu sombra. Aguardan que les entregues lo que les prometiste. ¿Y qué les prometiste, noche rufiana? ¡Mi suicidio! Así podrán dar por concluida esta historia que tanto los irrita y que, en el fondo, los compromete de una manera fastidiosa. Julieta ya ha escrito la mitad del epílogo. Ahora yo debo añadirle la otra mitad para que el telón descienda entre lágrimas y aplausos, y ellos puedan levantarse de sus asientos, saludarse unos a otros, reconciliarse los que estaban enemistados, tú, Montesco, con vos, Capuleto, y luego volverse a sus casas a comer, a dormir, a fornicar y a seguir viviendo. Y si no lo hago por las buenas, me obligarán a hacerlo por las malas. Me llamarán Romeo de pacotilla, amante castrado, vil cobarde. Me cerrarán todas las puertas. Seré tratado como el peor de los delincuentes. Terminarán por acusarme de ser el asesino de Julieta y alguien se creerá con derecho a vengar ese crimen. O escribo yo la conclusión o la escribirán ellos, pero siempre con la misma tinta: mi sangre. De lo contrario la muerte de Julieta los haría sentirse culpables. Suicidándonos, Julieta y yo intercambiamos responsabilidades y ellos quedan libres. (A Julieta.) ¿Te das cuenta, atolondrada? ¿Te das cuenta de lo que has hecho? ¿Tenías necesidad de obligarme a tanto? ¿Era necesario recurrir a estas exageraciones? Nos amábamos, está bien, nos amábamos. Pero de ahí no había que pasar. Amarse tiene sentido mientras se vive. Después, ¿qué importa? Ahora me enredaste en este juego siniestro y yo, lo quiera o no, debo seguir jugándolo. Me has colocado entre la espada y la pared. Sin mi previo consentimiento, aclaro. Nací amante, no héroe. Soy un hombre normal, no un maniático suicida. Pero tú, con tu famosa muerte, te encaramaste de golpe a una altura sobrehumana hasta la que ahora debo empinarme para no ser menos que tú, para ser digo de tu amor, para no dejar de ser Romeo. ¡Funesta paradoja! Para no dejar de ser Romeo debo dejar de ser Romeo. (Al público.) Esto me pasa por enamorarme de adolescentes. Lo toman todo a la tremenda. Su amor es una constante extorsión. O el tálamo o la tumba. Nada de paños tibios, de concesiones, de moratorias, de acuerdos mutuos. Y así favorecen los egoístas designios de los mayores, que aprovechan esa rigidez para quebrarles la voluntad como leña seca. (Otro tono.) Ah, pero yo me niego. Me niego a repetir su error. Todo esto es una emboscada tendida con el único propósito de capturarme. Señores, miladis, rehúso poner mi pie en el cepo. Amo a Julieta. La amaré mientra viva. La lloraré hasta que se me acaben las lágrimas. Pero no esperéis más de mí. No me exijáis más. La vida justifica nuestros amores, en tanto que ningún amor es suficiente justificación para la muerte. Buenas noches.
(Arroja la antorcha en un rincón, donde se apaga; se emboza la capa y sale.
La escena queda sola unos instantes. Luego entran dos PAJES conduciendo el cadáver de ROMEO con una daga clavada en el pecho. Lo depositan a los pies del túmulo. Uno de los PAJES coloca una mano de ROMEO en la empuñadura de la daga. Se retiran.
Entra FRAY LORENZO. Cae de hinojos. Alza los brazos.)
FRAY LORENZO.- ¡Oh amantes perfectos!

Telón

*************
Siempre nos queda la duda de quién mató a Romeo, ¿fue él, fue Fray Lorenzo, fueron los pajes o fue el destino?
Biografía

Poeta, traductor y ensayista español nacido en Madrid en 1950.
Interrumpió los estudios de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid para licenciarse en Filología Clásica. Es un miembro destacado de los poetas de su generación, caracterizado por cultivar tanto las formas clásicas como modernas, evolucionando hacia fórmulas personales que le han valido el reconocimiento de la crítica literaria. En sus poemas se pasa desde el artificio más rebuscado a la sencillez más cotidiana. El poema que he elegido para que aparezca aquí, sin duda, podría definirse, en términos machadianos, como 'un hecho consuetudinario'
Fue director de la Biblioteca Nacional y Secretario de Cultura del gobierno español, obtuvo el Premio de la Crítica con «La caja de plata» en 1985 y el Premio Nacional de Traducción con el «Cantar de Valtario» en 1987.
De su obra poética también merecen destacarse, «Los retratos» 1971, «Elsinore» 1972, «Scholia» 1978, «Necrofilia» 1983, «El otro sueño» 1987 y «El hacha y la rosa» 1993. «Sin miedo ni esperanza recoge, en seis partes, sesenta poemas escritos entre 1996 y 2002 y su poesía completa hasta 1996, está contenida en «Los mundos y los días».

Actualmente es uno de los exponentes más representativos de la actual poética española:

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

LA VENUS DE WILLENDORF

Entre las chicas norteamericanas
que estudian español en la academia
de enfrente de tu casa, hay una gorda
que es igual que la Venus de tus sueños.
Bajo una camiseta de elefante
que pone «University of Indiana
(Jones)» y unos pantalones de hipopótamo,
se mueve por el mundo con el arte
que le da su ascendencia mitológica.
Hace ya varios días que vigilo
desde el balcón su cuádruple barbilla
y el sol dorado de su cabellera.
Hace ya varios días que le envío,
cuando se pone a tiro de mis ojos,
dardos de amor y flechas de deseo.
Pero no llegan nunca a su destino.

Y un soneto que no tiene nada de 'hecho consuetudinario': un homenaje al poeta latino Propercio ( 47?- 15 aC o como me dijo alguien: nació en el año 47 y murió en el siglo 15, ¡menuda vida tuvo este caballero!). La Cintia a la que se hace referencia es la amada del poeta, por supuesto un sobrenombre.

PASIÓN, MUERTE Y RESURRECCIÓN DE PROPERCIO DE ASÍS

Sombras, Propercio, sombras, gavilanes
oscuros, imprecisos, niebla pura,
cincha, brida y espuelas. No profanes
el mástil del amor, la arboladura

del deseo, la ofrenda de los manes,
con la triste verdad de tu locura,
cosmética, veneno, miel, divanes
y el perfume letal de la lectura.

Conocerás un puente de cuchillos,
la brisa del instante, el terciopelo
remoto como el torso de una diosa.

Sudor frío de muerte, tenues brillos
de Cintia envuelta en luminoso velo,
y, al fin, la presencia de la rosa.


Propercio: Elegías II 15

Un bellísimo poema de pasión y de amor a la luz de las velas (que la eléctrica, evidentemente no existía aún). Una curiosidad sobre las pervivencias de la cultura grecolatina en las épocas posteriores, el verso: "el verdadero amor no conoce límite alguno" y Pablo era una persona bastante culta, así que tuvo que haber leído a Propercio. Bellísimo gesto el de Pablo, recordar un verso de amor carnal para hablar del amor divino.

"¡Oh, feliz de mí! ¡Oh noche para mí resplandeciente! / Y ¡oh tálamo, dichoso a causa de mis placeres! / ¡Cuántas palabras nos contamos a la luz de la lámpara / y cuánta lucha hubo cuando fue quitada la luz! / Ya luchaba conmigo con sus pechos desnudos, / ya se demoraba cubriéndose con la túnica. / Ella abrió con su boca mis ojos que se cerraban de sueño / y dijo: «¿Así yaces, perezoso?». / ¡Qué variados abrazos cambiaron nuestros brazos! / ¡Y cuánto se demoraron mis besos en tus labios! / No sirve arruinar el acto del amor haciéndolo a ciegas; / por si no lo sabes, en el amor los ojos son los guías. / El mismo Paris, se cuenta, se rindió por la espartana desnuda / cuando ésta se erguía del lecho de Menelao; / se dice también que, sin ropas, Endimión cautivó a la hermana de Febo / y que yació con la diosa desnuda. / Pero si persistiendo en tu ánimo te acuestas vestida, / una vez desgarrado tu ropaje, tendrás que soportar mis manos: / inclusive más, pues si la pasión me lleva más lejos, / mostrarás a la madre los brazos golpeados. / Los pechos caídos aún no te impiden jugar: / que de eso alguna se cuide si le vergüenza haber dado a luz. / Mientras nos lo permitan los hados, saciemos los ojos con amor: / ya una larga noche viene para ti y el día no ha de volver. / ¡Y ojalá que, adheridos de este modo, quieras que nos encadenemos / de manera que ningún día nunca nos separe! / Te sirvan de ejemplo las palomas enlazadas en el amor, / el macho y la hembra en total connubio. / Se equivoca aquel que busca la extinción de un loco amor; / el verdadero amor no conoce límite alguno. / Antes burlará la tierra con falso fruto a quienes aran / y más rápidamente el Sol agitará sus negros caballos / y los ríos comenzarán a llevar aguas a su naciente / y el pez estará árido en seco abismo, / que pueda referir a otra mis angustias; / seré de ésta mientras viva; de ésta, muerto. / Mas si quisiera concederme tales noches consigo, / inclusive un año de vida me sería largo; / si ésta me concediera muchas, en ellas me haría inmortal: / en una sola noche, cualquiera puede ser un dios. / Si todos ambicionaran correr semejante vida / y yacer con los miembros pesados a causa del mucho vino, / no existiría el hierro cruel, ni la nave de guerra, / ni el mar de Accio agitaría nuestros huesos, / ni Roma, tantas veces conmovida entorno por sus propios triunfos, / estaría cansada, en señal de duelo, de soltar sus cabellos. / Estas cosas, por cierto, podrán alabar con razón quienes nos sigan: / nuestros combates no dañaron a ninguna deidad. / ¡Tú, ahora, mientras haya luz, no dejes el fruto de la vida! / Aunque dieras todos los besos, darías pocos. / Y así se han desprendido de las marchitas corolas los pétalos / que, esparcidos por todas partes, ves nadar en las copas, / así a nosotros que amantes hoy aguardamos lo más grande, / quizá el día de mañana pondrá fin a nuestras vidas."

(Trad. H. F. Bauzá)