14 de noviembre de 2011

Primeras filmaciones de los hermanos Lumière (1895)



Allá por 1892, a los hermanos Lumière se les ocurrió que podrían trabajar con fotografías para conseguir el movimiento. Tres años tardaron en tener un aparato grabador listo para tomar imágenes. Curiosamente, ellos siempre pensaron que su invento no iba a servir nada más que para recordar escenas familiares, era una "invención sin gran futuro".

11 de noviembre de 2011

Sobre el Concepto de Arte



Esta presentación de Ana Rey puede servir de apoyo a la actividad del post anterior.

Actividad para los alumnos de Cultura y Estéticas Contemporáneas (6º A)

En esta presentación de Mónica Salandrú se explica de forma muy clara qué es el arte y qué relación hay entre arte y estética.

Actividad para mis alumnos de Cultura y Estéticas Contemporáneas:

En la diapositiva número 5 hay una serie de preguntas sobre la que se tendría que reflexionar antes de seguir con las demás imágenes.
Las preguntas son:

PARA DISFRUTAR DEL ARTE:
¿Hay que ser artista?
¿Hay que tener un “don” especial o un “gusto” específico?
¿El “gusto estético” es universal o sólo de unos pocos?
¿Hay que tener conocimientos especiales? ¿Existen élites “conocedoras”?
¿Se puede educar artísticamente?

Y si seguimos contemplando y analizando la presentación, llegaremos a la diapositiva 24, en la que también hay una serie de preguntas para reflexionar:

¿Qué es la belleza?
¿Es posible acceder a una idea universal de ella?
¿Todo lo estético es bello?
¿Lo bello es igual a lo bonito o agradable?
¿Lo sublime, lo trágico, lo cómico, lo grotesco son formas de lo bello?


La idea es que tomemos uno de los dos bloques de preguntas y reflexionemos sobre ellas, el resultado debe ser un ensayo (20 ó 30 líneas) sobre uno de los dos temas, o bien, sobre si es posible a todo el mundo disfrutar del arte, o bien, qué es la belleza y si lo bello es lo mismo para todos.
Nota: no es obligatorio ver el slideshare, pero es aconsejable.
Nota 2: el ensayo debe entregarse el martes 22 o el jueves 24.

19 de octubre de 2011

Woodstock: 3 días de paz y música


Mientras que encuentre algo menos ruso, lo mantendré, no es por nada, pero es que de ruso no entiendo absolutamente nada.

Yellow Submarine



"Pepperland es un alegre paraíso musical bajo el mar, protegida por la Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, el cual cae bajo un ataque sorpresivo por los Blue Meanies (Malines Azules), quienes odian la música. Su ataque consiste en encerrar a la banda en una burbuja, paralizan a los ciudadanos y convertirlo todo en color azul.
El anciano alcalde de Pepperland envía al Joven Fred en un abandonado submarino amarillo para buscar ayuda. Fred llega a Liverpool, donde sigue al deprimido y cabizbajo Ringo y lo persuade para que lo ayude. Ringo procede a reunir a sus "amigos" John, George, y finalmente Paul. Los cinco viajeros parten a Pepperland en el submarino amarillo, pasando a través de diferentes mares:
Mar del Tiempo - donde el tiempo retrocede y avanza al ritmo de la canción "When I'm Sixty-Four",
Mar de la Ciencia - donde cantan "Only a Northern Song",
Mar de los Monstruos - donde el temible monstruo "aspiradora" aspira todo su entorno y a él mismo,
Mar de la Nada - donde obtienen ayuda de un "hombre de ningún lugar", el "Doctor en Filosofía" Jeremy Hilary Boob, y cantan la canción "Nowhere Man". Ringo se compadece de él y lo lleva al submarino.
Faldas de los Encabezados (o Mar de las Cabezas) - donde se separan del submarino y John canta "Lucy in the Sky with Diamonds",
Finalmente, Mar de Agujeros - donde Jeremy es capturado por uno de los Blue Meanies. Después Ringo salta en un agujero verde (el cual se vuelve el Mar Verde), finalmente llegan a Pepperland.
Reunidos con el Viejo Fred y el submarino, imitan a la Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band y "alzan al país en rebelión", Jeremy es rescatado y todo florece y se vuelve colorido. Pepperland se restablece. Los Meanies son obligados a rendirse, John ofrece su amistad, a la que el Jefe Blue Meanie acepta. Finalmente una gran fiesta tiene lugar.
Al final del filme, Los Beatles hacen una aparición en Live-Action, al día siguiente, con unos recuerdos (el minúsculo motor del submarino, un poco de amor y medio hoyo). John advierte de la presencia de nuevos Blue Meanies y cantan un reprise de All Together Now, el cual finaliza con una variación del título de la canción en diferentes idiomas."
(Extraído de http://es.wikipedia.org/wiki/Yellow_Submarine)

Hippies



Extraído de http://videoculturalclub.blogspot.com

5 de diciembre de 2008

Juicio contra Flaubert




uando apareció la obra Madame Bovary, Francia entera se escandalizó. ¿Cómo se permitía que aquel Flaubert publicara la vida licenciosa y disparatada de 'esa' mujer?¿Podía convertirse una 'cualquiera', una mujer sin principios morales en heroína de una novela?

En realidad, los que la censuraban se comportaban como ella misma: creían que lo que leían era verdad y no sabían distinguir entre la ficción y lo real.

"Una novela, ¡y qué novela! La más imparcial, la más leal" son palabras de Baudelaire sobre Madame Bovary, en la revista L'Artiste (1857).

Él es el primero, y durante bastante tiempo el único, en afirmar que la dimensión moral del texto es secundaria, que la obra de arte debe justificarse por sí misma, lejos de cualquier otra consideración. En el Prólogo, al hablar de la heroína, reconoce que tiene «todas las gracias del héroe», «sublime en su especie, en su pequeño mundo, frente a su pequeño horizonte». Se pregunta qué es lo que la absuelve.
Y la respuesta: «Emma Bovary persigue un ideal».

En esto la francesa y decimonónica Emma Bovary se acerca, literariamente, a Don Quijote, español y del siglo XVII. Y esta búsqueda de ideal los hace universales y Bovary y Quijano caminan en post de aquello que han leído en los libros: un mundo de fantasía, que los hace diferentes al resto de sus congéneres, que se conforman con lo que la prosaica realidad les ofrece.

16 de octubre de 2007

La cabina



Argumento: Un ciudadano común entra a una cabina telefónica, cuando termina de hablar y quiere salir, se da cuenta de que es imposible abrir la puerta. Al parecer se ha bloqueado. Empieza a pedir ayuda a los que esperan su turno, pero nadie consigue destrabar la puerta.
El hombre se desespera, grita, araña, golpea, pero todo en vano.
De pronto, parece que llega una ayuda: una grúa de la compañía telefónica que levanta la cabina. Pero... no todo es lo que parece, y lo que se presentaba como una ayuda puede ser el principio de otra pesadilla.

Ficha técnica:

Dirección
Antonio Mercero
Producción
José Salcedo
Guión
José Luis Garci
Antonio Mercero

Música
Alfonso de Vilallonga
Fotografía
Federico G. Larraya
Reparto
José Luis López Vázquez
José Miguel Aguado
Mariano Banderas
Agustín González
Blaki

Datos y cifras
País(es)
España
Año
1972
Género
Drama
Duración
35 minutos

Crítica:
Según la crítica especializada este corto, "bajo la apariencia surrealista, representaba la parálisis que padecía la sociedad de entonces ante la opresión en que vivía el país, representada por aquella cárcel en forma de cabina telefónica (el mensaje profundo parece que no fue entendido por las autoridades franquistas y el estreno se produjo en televisión sin problemas)".
Para cierto crítico francés, sin embargo, la idea que subyace en La Cabina es religiosa y que el helicóptero que sobrevuela la Cabina sería la representación del mismísimo Espíritu Santo.
Sin embargo, el mismo Mercero, al ser preguntado sobre qué querían hacer con La Cabina comentaba que tanto él como Garci sólo pensaban en hacer una película de terror mezclado con algo de ciencia ficción y que, en ese momento, y pese a que se daban cuenta de que habría múltiples lecturas, no tenían ningún propósito político ni religioso.

19 de septiembre de 2007

Juan Nadie (MEET JOHN DOE)



Frank Capra dirigió esta película en 1938, los papeles principales estaban a cargo de Gary Cooper como John Doe (Juan Nadie) y Barbara Stanwyck como la combativa periodista An Mitchell.

El tema está ambientado en la misma época del rodaje: los EEUU de preguerra. D.B. Norton, financiero y rey del petróleo, se hace cargo de un periódico, despidiendo a buena parte de la redacción. Uno de sus miembros, la brillante periodista Ann Mitchell, escribe un artículo de despedida que firma como "Juan Nadie", en el que amenaza con tirarse de la torre del Ayuntamiento como protesta por esta y otras injusticias cometidas. El artículo causa sensación y todo el mundo quiere conocer al presunto suicida. Ann da rostro a su personaje y presenta a un antiguo jugador de béisbol como si se tratase del hombre en cuestión. Este jugador se presentará ante el mundo bajo el nombre inventado por la periodista y sus críticas (escritas por ella) harán tambalear la sociedad. Los más miserables, los que nunca opinaron en público, los que no tenían voz, de pronto se ven reflejados en ese 'Juan Nadie'. Todos son Juan Nadie. El periodismo ha creado un ente, un ser ficticio, tan irreal que puede ser cualquiera, siendo 'Nadie'.
¿Qué sucederá cuando esta masa descubra que el original Juan Nadie es un fraude, una mentira y que todos han sido manejados por una periodista ambiciosa?

21 de agosto de 2007

Mafalda en acción

Para todos aquellos que se han sonreído, o han asentido o se han emocionado o han sentido alguna otra sensación ante alguna frase de esta niña, y en especial para algunas 'mafaldas' que conozco:

5 de agosto de 2007

La Mirinda asesina




Tengan cuidado con lo que beben, a veces pasan cosas raras...

22 de abril de 2007

800 años con el Mio Cid


En el año 1207, un tal Per Abat copió un manuscrito con el poema del Cantar del Mio Cid, el por qué un fraile copiara un texto no religioso es tan enigmático como la misma figura del copista. Sobre los juglares que crearon la obra se ha dicho mucho, para unos era castellano, para otros aragonés. La obra narra la historia del valeroso y heroico Mio Cid que se ve condenado al destierro por defender la verdad. Lucha contra los moros y consigue tierra y tesoros que entrega al rey que lo expulso de sus tierras. Todo un modelo de héroe defensor de su honor. La realidad histórica, nos pueden decir, es bien diferente, ni fue tan bueno el caballero ni tan malo el rey. Sin embargo, eso nos importa poco. Lo realmente importante es que Mio Cid es una de las primeras obras escritas en nuestra lengua romance, un poema castellano en idioma castellano.

Margarita de Hickey (España, 1753-1793)

DE BIENES DESTITUIDAS...
De bienes destituidas,
víctimas del pundonor,
censuradas con amor,
y sin él desatendidas;
sin cariño pretendidas,
por apetito buscadas,
conseguidas, ultrajadas;
sin aplausos la virtud,
sin lauros la juventud,
y en la vejez despreciadas

DEFINIENDO EL AMOR Y SUS CONTRARIEDADES
Borrasca disfrazada en la bonanza,
engañoso deleite de un sentido,
dulzura amarga, daño apetecido,
alterada quietud, vana esperanza.

Desapacible paz, desconfianza,
desazonado gozo, mal sufrido,
esclava libertad, triunfo abatido,
simulada traición, fácil mudanza

Perenne manantial de sentimientos;
efímera aprehensión que experimenta
dolorosas delicias y escarmientos

Azarosa fortuna; cruel, violenta
zozobra; sinsabor, desabrimientos,
risa en la playa y en el mar tormenta

9 de septiembre de 2006

Chicos irlandeses, una trilogia de Rodolfo Walsh

Chicos irlandeses

En esa atmósfera cargada es que Walsh cierra la saga de los irlandeses con el cuento Un oscuro día de justicia. La trilogía tiene un arranque autobiográfico. Rodolfo Walsh había nacido en el pueblo rionegrino de Choele Choel el 9 de enero de 1927, hijo del mayodomo de estancia de origen irlandés Miguel Esteban Walsh. Los problemas económicos obligan al padre a "repartir" a los cinco hijos y a Rodolfo le corresponde un destino penumbroso: ingresar al internado de chicos irlandeses en el pueblo bonaerense de Capilla del Señor primero y a otro instituto de Moreno, después.

El primer cuento (Irlandeses detrás de un gato) planta un mundo impiadoso donde un novato con apodo felino hace su entrada a un ambiente rudo, desamorado, con cancerberos agrios y rutinas esforzadas y tediosas. En ese caldo se cuecen las jerarquías de los humillados, un ranking por el que se sube con el cuerpo, a fuerza de compadradas, de aguantes físicos y de lenguas envenenadas que buscan su lugar a golpes de ingenio. En ese ambiente opaco y violento, el Gato —tenue y presumible alter ego—, pasa por los humillantes ritos iniciáticos para ser uno más en la tribu. Tras recibir una tunda histórica es aceptado en su condición felina: "La enemistad de sangre había sido lavada, ahora quedaban todas las otras enemistades".

El segundo relato Los oficios terrestres (que posee uno de los más musicales y perfectos comienzos de la narrativa argentina del siglo XX) está atravesado en mayor medida por un sujeto colectivo —los internados— , que en ocasiones Walsh denomina "pueblo". La comunidad huérfana recibe la visita de las Damas patrocinadoras de la institución por lo cual les espera una leve caricia al pasar y una comida que es celebrada como una panacea: la "fiesta" sin embargo, resulta poco soportable pues ese día excepcional está amenazado por su contracara, la rutina que caerá como una lluvia de tristeza apenas las Damas se retiren y con ellas el trato levemente complaciente y los buenos bocados. En el cuento la jornada avanza en contrapunto con la carga de la basura que se acumula en el festín, los restos del día que ya no retornará y que dejará a los chicos "desmadrados y grises, superfluos y promiscuos bajo la norma de hierro y la mano de hierro". Un súbito gesto de solidaridad colorea el final en medio de un desencanto arrasador.

En el relato que reeditará De la Flor Un oscuro día de justicia la presencia del sujeto colectivo es aún más intensa. Aquí el "pueblo" es el protagonista de fondo y el poder es representado por el celador Gielty que exhibe una matriz ideológica discriminatoria, darwiniana y celebratoria de la violencia: "Deben aprender a pelear y a abrirse un camino en la vida porque Dios ordena —y aquí palmeó uno de los libros que era más grande y de tapas negras— que las más fuertes de sus criaturas sobrevivan y las más débiles perezcan".

Para el insoportable Gielty el mundo se entiende como "un gigantesco matadero hecho a Su imagen y semejanza, generaciones cayéndose sin utilidad". El "pueblo" se propone salir de la opresión y de la violencia a las que los condena el celador para lo cual busca un salvador externo y providencial que ilumine ese oscuro día de justicia.

A pesar de la evidente pedagogía política —que en el reportaje que le hace Piglia, el narrador asume sin atenuantes— la narración se sostiene con mucha más fuerza y sugerencia que la literatura denuncista que habían trajinado los escritores realistas con puntos de partida en los años 20 y 30. Acaso este relato opere como síntesis de recursos literarios y tensión política, algo que después de todo, ya se había manifestado en los libros de investigación periodística como Quién mató a Rosendo, donde las técnicas narrativas de vanguardia, la velocidad del relato, el manejo de los tiempos, y el ensamble de diversos planos concurren a dotar de eficacia artística una acusación pública y política.

Es que aun afilando la literatura como instrumento funcional a un proyecto ("con cada máquina de escribir y un papel podés mover a la gente en grado incalculable. No tengo la menor duda", dijo en 1970) Walsh nunca se descargó de una formación literaria que se gestó como pesca variada en la literatura universal, con ese autodidactismo tan argentino que lleva —modelo Borges— a tomar caprichosamente lo que resulte digno de admiración y someterlo a un proceso de hibridación que arma verdaderos espacios de libertad ante el peso de la cultura. Hay además elementos de escritura que provienen claramente de un conocimiento de recursos poéticos con imágenes como "tristeza caía del aire" o "lágrimas venían resbalando" o "álamos desfilaban a la derecha". La operación de dejar caer el artículo y la posición del verbo contribuyen a dotar de mayor clima a la frase y a mantener la cadencia del párrafo. Hay también oraciones ebrias de borgismo: "Allí la suerte lo alcanzó", dice de el Gato cuando es perseguido en Los oficios terrestres.

La imagen poética es un recurso habitual. Así en los cuentos que enfocan el mundo rural se oye "la risa de los eucaliptos" o súbitamente irrumpe "una burla de urracas".

El ambiente del piberío en el internado irlandés suena a mundo novelístico pleno, a potencia novelística. Así lo intuyeron los editores que se le acercaron para tentarlo con un dinero que le permitiera la dedicación exclusiva a una novela que transcurriera entre los muros de esas instituciones sepias. Mario Vargas Llosa, con otro internado, la escuela militar limeña Leoncio Prado en La ciudad y los perros, había entregado un mundo donde hervían ciertas coordenadas del poder latinoamericano. Nadie pensaba que Walsh pudiera hacer menos.

El narrador tenía ese libro en su cabeza, un texto donde se proponía rescatar formas primitivas del novelar, hilando cuentos conectados entre sí por los personajes y la atmósfera, pero no necesariamente por la misma línea argumental. En su imaginación ya habitaba el relato Mi tío Willy que ganó la guerra, donde los chicos confinados en la enfermería, en contrapunto con su desvaída realidad, reviven la historia de un adulto en la guerra mundial y otra historia con el diablo como personaje.


Cuento
Irlandeses detrás de un gato
Por Rodolfo Walsh


El chico que más tarde llamaron Gato apareció sin anuncio ni presentaciones contra la pared norte del patio, durante el último recreo anterior a la cena. Nadie sabía desde cuándo estaba acurrucado junto a la ventana de la galería que comunicaba los claustros. En realidad, allí no tenía nada que hacer, porque era a fines de abril y las clases habían estado funcionando un mes entero, devorando la última luz del fastidioso otoño interrumpido por largos y aburridos períodos de lluvia. Estaba oscureciendo y el patio era muy grande, consumía el corazón mismo del enorme edificio erigido en los años diez por piadosas damas irlandesas. La penumbra, pues, y el vasto espacio que ni siquiera ciento treinta pupilos entregados a sus juegos podían empequeñecer, explican que nadie lo viera antes. Eso, y la propia naturaleza oculta del recién venido, que lo impulsaba a permanecer distante y camuflado, con su cara gris y su guardapolvo gris contra el borrón de la pared más alejada del comedor hacia el que, insensiblemente, habían ido deslizándose durante los últimos veinte minutos las bolitas, la arrimadita y la payana.

El chico parecía enfermo, su rostro era como un limón inmaduro espolvoreado de ceniza. Aún no había cumplido doce años, era muy flaco y los primeros que se le acercaron vieron que los ojos le brillaban febrilmente. Tenía una manera de moverse extraña e inhumana, hecha de bruscos arranques y fogonazos de pasión, o lo que fuera, mezclados con el más sutil escurrimiento, alejamiento, de un cuerpo sinuoso y evasivo. Era alto, y sin embargo podía parecer mucho más pequeño gracias a un solo movimiento, en apariencia, de la cintura y de los hombros, como si no tuviera huesos a pesar de su flacura. Todo esto resultaba inquietante y ofensivo.

Este chico al que más tarde llamaron el Gato y que en pocas horas más iba a revelar una porción tan inesperada de su naturaleza gatuna, había viajado la mayor parte del día, y toda la noche anterior, y el día anterior, porque vivía lejos, con una madre que iba envejeciendo, con la que estaban rotos los puentes del cariño y que al traerlo lo paría por segunda vez, cortaba un ombligo incruento y seco como una rama, y se lo sacaba de encima para siempre. Es cierto que en el último minuto, cuando lo dejó en la rectoría con el padre Fagan, consiguió derramar unas lágrimas y besarlo tiernamente, pero el chico no se engañó con eso, porque él mismo lloró un poco y la besó, y sabía perfectamente que tales gestos no importan mucho fuera del momento o el lugar que los provocan o estimulan.

Lo que predominaba en la mente del chico era una perseguidora memoria de caminos embarrados bajo una amarilla luz de miel, de pequeñas casas que se desvanecían y de hileras de árboles que parecían las paredes de ciudades bombardeadas; porque todo eso había pasado continuamente ante sus ojos durante el largo viaje en tren y se había sumergido de tal modo en su espíritu que aún de noche, mientras dormía a los sacudones sobre el banco de madera del vagón de segunda, había soñado con esa combinación simplísima de elementos, ese paupérrimo y monótono paisaje en que sintió disolverse a un mismo tiempo todas sus ideas y sueños de distancia, de cosas raras y desconocidas y gente fascinante. Su desilusión en esto tenía ahora el tamaño de la infatigable llanura, y eso era más de lo que se atrevía a abrazar con el solo pensamiento.

(...)

4 de septiembre de 2006

Sémele

I
“De nuevo ese extranjero en el camino, y de nuevo me está mirando... ¡Qué bello es!... Me haré la distraída, no está bien que una joven se dé por enterada... ¿Quién será? Nunca antes lo vi... Y me sigue con sus ojos... Si me habla... ¿qué le diré?... ¡Ay, dioses paternos! Ojalá que me diga algo... no... mejor que no se me acerque... me pondría colorada... no sabría cómo hablar... los nervios no me dejarían pensar...”
“¡Sémele, Sémele, vamos, no te quedes atrás, ¿Qué te pasa? ¿Qué dirán padre y madre si nos retrasamos?”
La muchacha había vuelto la cara para oír a sus hermanas, cuando quiso mirar de nuevo al ‘extranjero’, éste ya no estaba.
“Se fue, ¿dónde se metió? Estaba allí, en el camino y ya no está, quizás sólo haya sido un espejismo, un hermoso espejismo.”
Aquella noche, estando ya las luces de la casa apagadas y todos durmiendo, Sémele se despertó sobresaltada: entre sueños había oído su nombre. La llamaba alguien y no era producto de su imaginación. La voz venía del patio. Sí, estaba segura, al otro lado de la ventana, alguien pronunciaba su nombre con el más maravilloso tono de voz que jamás hubiera oído, “Sémele, Sémele ven, te estoy esperando” Y casi le sonaba a música.
Con cierto temor y guiada por algo que no alcanzaba a comprender, se acercó hasta la reja y allí, en medio del patio, apoyado en el pozo, iluminado por la luna llena, estaba el extranjero del camino.
Aun estando en la oscuridad del cuarto, pareció que él la hubiera visto. Extendió su mano hacía ella, “Sémele, no tengas miedo, ven a mí. Te espero siempre. Pronto, muy pronto...” “¿Quién eres?...” Apenas era capaz de articular las palabras. De nuevo, como había sucedido por la tarde, el hombre desapareció. “¿Cómo sabe mi nombre? ¿Cómo entró en el patio? ¿Conocerá a alguno de los sirvientes? Esto no ha sido un sueño, puesto que estoy despierta. Estaba ahí, y me ha hablado y me ha llamado por mi nombre... Puede ser... puede ser que mañana lo vea de nuevo... puede ser que en el camino... o en el río. Él estará allí, esperándome, él mismo lo dijo”

II
Las hermanas reían y chapoteaban con el agua, ella no perdía de vista la otra orilla. Una de las hermanas notó que estaba como ausente. “¿Qué tendrá Sémele?” “Dice el aya Béroe que no ha dormido, que apenas amaneció ya estaba levantada y que decía cosas extrañas sobre alguien que la esperaba...” “y ahora anda despistada y perdida, o mejor, como si se le hubiera perdido algo.” “¿Qué te pasa, niña Sémele, estás enferma?” “Déjala, no ves que está hipnotizada mirando al vacío. Ya se le pasará”.
Pero Sémele ya no oía nada, porque lo había visto, allá en la orilla opuesta, mirándola con aquella mirada suya, como si no hubiera otra cosa en el mundo nada más que ella. Y ella sintió esas cosquillas que empezaba a sentir cada vez que lo veía, ese hormigueo que le recorría el cuerpo y que le hacía sentir al mismo tiempo como un grano de trigo y como todo un sembrado; como una humilde luciérnaga y como una enorme águila; pequeña y poderosa.
Y él la miraba, sin hablarle, nada le dijo, sólo la miraba abarcándola toda, y ella, hechizada, sólo sabía que nunca jamás podría volver a vivir sin esa mirada.
Como si vinieran de otro mundo, oyó las voces de sus hermanas: “Sémele, Sémele, ven, vamos, ¿qué haces hermana?, le dijo Ino a su lado, te estamos esperando.”
Sémele se dejó llevar, como ya era habitual, él había desaparecido como si fuera humo. Ella sabía, sin embargo, que a la noche lo encontraría al lado del pozo.

III
Sémele esperó a que todos durmieran y antes de que él la llamara, ella salió. No se sorprendió cuando lo vio apoyado en el pozo. “Sémele no tengas miedo. Conmigo estás segura. Yo te voy a amar como nadie lo hará jamás. Serás mujer entre mis brazos”
Y ella se dejaba abrazar.
“Si te preguntan, diles que soy Zeus, el omnipotente, y tú eres mi elegida”

IV
“Eso fue lo que me dijo” Sus hermanas la miraban con gestos incrédulos y alguna sonrisa irónica. “¡Estás loca! Nosotras no hemos visto a ningún hombre ni en el camino ni en el río. Nadie puede pasar al patio sin que los guardianes lo vean. Si te estás viendo, en secreto, con un hombre y madre o padre se enteran, matarán a ese Zeus tuyo de pacotilla” “Pero él me dijo...” “Mira, niña (terció la nodriza Béroe que caminaba junto a las muchachas), yo soy vieja y he visto y he oído muchas historias... dile a ese Zeus tuyo que te demuestre quién es, si es Zeus, omnipotente, que se presente tal como es. Él mismo descubrirá el engaño” “Aya, yo le creo... él me ama, y yo le amo... se lo diré a mi madre, Harmonía entenderá... sus padres...” “Calla, niña, calla y sigamos el camino”
Sémele recordaba la conversación mientras que enjuagaba la ropa en el río. De pronto se sintió observada, levantó la vista y allí estaba él. “Me gusta cómo la túnica húmeda marca tu cuerpo... (le dijo él sin hablar) Dudas de mí... la vieja Béroe te ha infundido la duda. Yo quiero amarte como un hombre, pero si tú lo deseas... te amaré como un dios. Esta noche te veré junto al pozo y llegaré como tú quieres verme” “Yo...” “Luego, no dudarás, sabrás que te ha amado un dios, y plantaré en ti mi semilla”

V
Cantaban los grillos y alguna rana croaba en el fondo del pozo, la brisa movía los ramas de los granados. La luna llena seguía brillando en el cielo. Sus hermanas le habían dicho que no fuera, que se olvidara de ese hombre, si es que de verdad existía, que él sólo quería burlarse de ella... Sin embargo, fue. Allí estaba esperando su llegada... miraba a un lado y a otro, pero nada veía. Empezaba a creer que sus hermanas tenían razón, que todo era producto de su imaginación.
De pronto sintió... el silencio. Todo se había callado, ni los grillos ni la rana se oían. La brisa se había detenido. En su cuerpo, un calor extraño empezó a sofocarla, hasta que la inundó por completo. Un rayo dividió el cielo en dos. Un trueno hizo temblar la tierra y el aire. De lo más profundo de su ser, surgió un grito desgarrado, mezcla de pasión y de terror, como si con él se hubiera liberado de su propio ser, se dejó caer como una marioneta a la que le cortan los hilos.
Una sombra se le acercó y extrajo algo de la mujer caída. “No lo quise yo, Sémele, yo te hubiera querido siempre...”

VI
En la casa, empezaron a encenderse las luces. Las hermanas corrían por las habitaciones buscando a la niña Sémele. Todos salieron al patio, a tiempo de sentir una especie de brisa helada que tomaba vuelo. Allí, junto al pozo, encontraron la túnica de Sémele, sus sandalias y sus horquillas, mezcladas con una ceniza humeante aún. Béroe se arrodilló junto a ella y musitó: “Era cierto. Era él”

Inmaculada Manzanares