10 de mayo de 2005

inspiración vs. trabajo

Quisiera ofecer este tema para la reflexion, ¿qué es más importante en un escritor, la inspiración o el trabajo? Es un tema viejo, ya lo sé, y de él ha dependido incluso algunas corrientes literarias. Y se dice de unas obras que tienen más inspiración que otras, ¿quién no recuerda aquellos versos de Becquer sobre la inspiración? y frente a ellos, aquellos otros escritores que han comentado o comentan que la literatura para ellos es un trabajo diario. ¿Existirá también la inspiración en ese trabajo? Por ejemplo, a Virgilio se le acusa de ser poco espontáneo, su Eneida no está llena de la gracia y la chispa que tiene la Iliada, ¿todo en Virgilio es trabajo de escritorio?. La obra de Bécquer está impregnada de inspiración, ¿será verdad que los poemas le llegaban mientras dormía o habrá horas de estudio y de trabajo en ellos?

De la feria del libro y del negocio del idem

Pego un artículo que he encontrado en la edición digital de Página12 de hoy. Me parece interesante porque habría que comentar varias cosas. Primero me parece significativo el negocio en que se puede convertir la industria del libro para las editoriales, claro, no para los escritores. También me parece destacable cómo estos señores de la organización de la feria están supercontentos porque se han vendido muchos libros y hablan de que es muestra de que se lee más, para mí es una falacia, no todos los que compran libros, los leen. Deberían hacer una encuesta a esas personas que los han comprado dentro de unos meses para ver quién los ha leído. Por otra parte, me parece bastante significativo quiénes han sido los autores más solicitados y más convocantes, sin menosprecio por nadie que agarre una lapicera para escribir, cosa que tiene su mérito, no me parece indicio de gran cultura que sean esos los libros más solicitados. Es más me parece que es una muestra más de que la cultura tiene una doble cara, y que lo que para muchos es buena literatura, para otros ni existe. Interesa más las bobadas de turno (con perdón) que la Literatura con mayúsculas.


BALANCE DE LA 31ª EDICION DE LA FERIA DEL LIBRO
La cultura guiada por los medios Más de un millón de personas pasaron por la Rural. Entre los más convocantes estuvieron Pettinato, Dolina y Felipe Pigna. Se destacaron las visitas de Fernando Vallejo y Bernhard Schlink.
Según los expositores, las ventas aumentaron entre un 20 y un 30 por ciento respecto del 2004.


Quizá sea recordada como la Feria del Libro que marcó, como nunca antes, un giro hacia la cultura mediática, una cultura “entre la nada y la eternidad”, como señala el título del libro que presentó Roberto Pettinato: colas hasta la 1 de la madrugada para conseguir la firma del indomable showman televisivo; más y más colas, con muchos termos y mates, para ocupar un lugar privilegiado, las primeras filas de la Sala José Hernández, cerca de Alejandro Dolina; más y más colas para seguir el ascenso vertiginoso del fenómeno Felipe Pigna y sus Mitos de la historia argentina (ahora con el plus del desembarco televisivo de la mano de Mario Pergolini), o al filósofo español Fernando Savater, ya considerado hombre de la casa. Las estadísticas de esta edición, que terminó ayer, generan optimismo entre los organizadores, que la consideran una de las más exitosas de los últimos años. En 19 días se calcula que más de un millón de personas pasaron por el predio de la Rural, “un 20 por ciento más de público que el año pasado –dice el presidente de la Fundación El Libro, Carlos Pazos– y las ventas aumentaron entre un 20 y un 30 por ciento respecto del año pasado”.
“El tema del número no creo que sea significativo sino el hecho cultural, la desesperación de la gente, en el buen sentido, por venir a la Feria, por estar presente y tomar contacto con los libros”, señala Pazos, aunque admite que no come vidrio cuando menciona el resultado de una encuesta realizada por el Centro de Administración de Derechos Reprográficos (Cadra) de 1100 casos –300 en Rosario y 800 en Buenos– sobre la población estudiantil de universidades estatales y privadas. “A mí lo que me aterró del estudio es que hay un 10 por ciento de estudiantes universitarios que confiesa que no leyeron un libro en el último año”, advierte Pazos. “¡Al que no leyó un libro no lo vamos a meter acá, aunque lo traigamos con un bozal! Tampoco podemos pretender manejar la lectura del país.” Más allá del influjo que ejercieron las figuras mediáticas en esta 31ª edición, cuyo lema fue “Un escenario para los libros”, el colombiano Fernando Vallejo, el alemán Bernhard Schlink, el brasileño Paulo Lins, el francés Daniel Pennac, el politólogo argentino Ernesto Laclau y el filósofo esloveno Slavoj Zizek convocaron a muchos de sus viejos y nuevos lectores. Roberto Fontanarrosa y Leo Maslíah ya son clásicos ineludibles de la fiesta del libro.
Cleopatra Cagliers, encargada del stand de Fondo de Cultura Económica, con 13 años de trabajo en la Feria del Libro, asegura que las ventas crecieron más de un 10 por ciento. “Nosotros manejamos, al igual que Paidós, un público de nicho, que no busca el best-seller. No somos un despacho de libro, le damos mucha importancia a la atención y a lo que necesitan nuestros lectores”, advierte Cagliers, y menciona los libros más vendidos: Breve historia contemporánea de la Argentina, un clásico de Luis Alberto Romero; La razón populista, de Ernesto Laclau; y Enseñar a entender lo que se lee, de Berta Braslavsky. Con un perfil de lectores similares, Gabriel Zeballos, de la editorial Siglo XXI, confirma que las cifras de ventas aumentaron “bastante” respecto del año pasado, pero prefiere no arriesgar un porcentaje.
En Librerías de las Luces, José Rega esboza una sonrisa de satisfacción cuando se le pregunta cómo le fue: “Más público todos los días, no sólo los fines de semana, y un 25 por ciento más de ventas”. En el stand de Riverside, que distribuye entre otros los sellos Anagrama y Siruela, Fabiana Iacovelli calcula que se vendió entre un 30 y un 40 por ciento más. “La presentación de Schlink en la Feria hizo que El lector estuviera entre los más vendidos y se agotó Cuentos completos, de Truman Capote”, enumera Iacovelli. La presencia de Vallejo elevó la venta de sus libros, según asegura Carla Battista, encargada del stand de Alfaguara. “Vendimos más que el año pasado, entre un 10 y un 20 por ciento.” En el primerpuesto, lejos, estuvo la edición de El Quijote, pero también tuvo una buena performance El turno del escriba, de Graciela Montes y Ema Wolf, novela ganadora del premio Alfaguara. Ariel Díaz, de la editorial Norma, señala que se incrementaron las ventas entre un 20 y un 30 por ciento, a pesar de que el precio de los libros aumentó un promedio del 10 por ciento. “El público del domingo viene a pasear a la Feria, la toma como una salida más con su familia; en cambio, la gente que se acerca los sábados es el público comprador, el que sabe lo que quiere”, explica Díaz, y señala que los caballitos de batalla de Norma fueron Mitos de la historia argentina, de Pigna; La saga de los confines, de Liliana Bodoc; Escritos imprudentes II, de José Pablo Feinmann; y Cristo llame ya, de Alejandro Seselovsky, que se agotó.
¿Hay entonces una recuperación del público lector? ¿Cómo cruzar las estadísticas que ofrece esta Feria con el 52 por ciento de los argentinos que dijo no haber leído ni un solo libro en el último año? El Centro para el Fomento del Libro y la Lectura en América latina y el Caribe (Cerlalc) participó del 8º Congreso Internacional de Promoción de la Lectura y el Libro que se desarrolló en el predio de La Rural, la semana pasada. “El supuesto ingenuo es que, si ponemos todo esto, la lectura se va a dar automáticamente. ¿Hay un chip que tienen los libros que dice ‘leeme’?”, ironiza Luis Bernardo Peña, subdirector de Lectura y Escritura, ante Página/12. Aunque se refiere a los planes de lectura que se implementan en Iberoamérica, la frase ilustra también lo que ocurre en el predio de la Rural. En América latina cuenta que se lee un promedio de dos libros al año y que en Francia llaman “lectores débiles” a quienes leen menos de 10 libros en el mismo lapso. “Uno de los problemas es la ausencia de indicadores de lectura en Iberoamérica; los indicadores que se han usado hasta ahora no tienen mucho que ver con las realidades latinoamericanas”, señaló Luis Fernando Sarmiento, secretario de Cerlalc.
“El comportamiento del lector se ha transformado radicalmente –aclara el secretario de Cerlalc–, la gente lee cosas distintas y el hecho de que lea cosas distintas no implica que lea menos.” Ambos coinciden en señalar que el plan de lectura en la Argentina es pionero en este sentido porque “relativiza los resultados de los estudios estadísticos y propone un enfoque sociocultural de la lectura”. Primera conclusión: “Habría que convertir la lectura en singular –asociada a la cultura del libro– a las lecturas en plural”, plantean Sarmiento y Peña. “Nunca antes en la historia de la humanidad se ha leído tanto, no es cierto que en América latina se está leyendo menos, no hay elementos empíricos que demuestren esto”, concluye Peña.

13 de marzo de 2005

Marco Aurelio: Meditaciones

El emperador romano Marco Aurelio, padre del desastroso Cómodo, fue un buen gobernante, pero no tanto como buen filósofo. Se reunen en su persona dos actividades que parecen difícil de compaginar: la del gobernante y la del filósofo. En los últimos años de su vida escribe sus Meditaciones. En ellas deja sus pautas de vida: la sencillez, la modestia por encima de los odios y las revanchas por las ofensas, como buen estoico.

Libro VII
LXVIII. Pasa la vida sin violencias en medio del mayor júbilo, aunque todos clamen contra ti las maldiciones que quieran, aunque las fieras despedacen los pobres miembros de esta masa pastosa que te circunda y sustenta. Porque ¿qué impide que, en medio de todo eso, tu inteligencia se conserven en calma, tenga un juicio verdadero de lo que acontece en torno tuyo y esté dispuesta a hacer uso de lo que está a su alcance? De manera que tu juicio pueda decir a lo que acaezca: 'Tú eres eso en esencia, aunque te muestres distinto en apariencia'. Y tu uso pueda decir a lo que suceda: 'Te buscaba. Pues para mí el presente es siempre materia de virtud racional, social y, en suma, materia de arte humano o divino'. Porque todo lo que acontece se hace familiar a dios o al hombre, y ni es nuevo ni es difícil de manejar, sino conocido y fácil de manejar.

Libro VIII:
XXVI. La dicha del hombre consiste en hacer lo que es propio del hombre. Y es propio del hombre el trato benevolente con sus semejantes, el menosprecio de los movimientos de los sentidos, el discernir las ideas que inspiran crédito, la contemplación de la naturaleza del conjunto universal y de las cosas que se producen de acuerdo con ella.

LI. Ni seas negligente en tus acciones, ni embrolles en tus conversaciones, ni en tus imaginaciones andes sin rumbo, ni, en suma, constriñas tu alma o te disperses, ni en el transcurso de la vida estés excesivamente ocupado.
Te matan, despedazan, persiguen con maldiciones. ¿Qué importa esto para que tu pensamiento permanezca puro, prudente, sensato, justo? Como si alguien al pasar junto a una fuente cristalina y dulce, la insultara; no por ello deja de brotar potable. Aunque se arroje fango, estiércol, muy pronto lo dispersará, se liberará de ellos y de ningún modo quedará teñida. ¿Cómo pues conseguirás tener una fuente perenne y no un simple pozo? Progresa en todo momento hacia la libertad con benevolencia, sencillez y modestia.

Cínicos

Dos fábulas de Esopo sobre Diógenes
DIÓGENES DE VIAJE
Yendo de viaje, Diógenes el cínico llegó a la orilla de un río torrencial y se detuvo perplejo. Un hombre acostumbrado a hacer pasar a la gente el río, viéndole indeciso, se acerco a Diógenes, lo subió sobre sus hombros y lo pasó complaciente a la otra orilla.

Quedó allí Diógenes, reprochándose su pobreza que le impedía pagar a su bienhechor. Y estando pensando en ello advirtió que el hombre, viendo a otro viajero que tampoco podía pasar el río, fue a buscarlo y lo transportó igualmente. Entonces Diógenes se acercó al hombre y le dijo:

-No tengo que agradecerte ya tu servicio, pues veo que no lo haces por razonamiento, sino por manía.

Cuando servimos por igual a personas de buen agradecimiento, así como a personas desagradecidas, sin duda que nos calificarán, no como buena gente, sino como ingenuos o tontos. Pero no debemos desanimarnos por ello, tarde o temprano, el bien paga siempre con creces.

DIÓGENES Y EL CALVO
Diógenes, el filósofo cínico, insultado por un hombre que era calvo, replicó:
-¡Los dioses me libren de responderte con insultos! ¡Al contrario, alabo los cabellos que han abandonado ese cráneo pelado!

Si regalamos un insulto, no esperemos de regreso un regalo menor.
********

Diógenes de Sinope o El Perro como le llamaban en la Atenas del siglo IV llegó a ser un personaje bastante popular, del que se contaban multitud de anécdotas, no siempre ciertas. En ellas siempre aparece Diógenes como una persona muy perspicaz, irónica y crítica de la realidad. Y esto sí que es cierto: Diógenes fue un filósofo que llevó una vida acorde con sus ideas, logró materializar lo que el precursor del Cinismo, Antístenes, había proclamado en sus escritos pero no se había atrevido, del todo, a realizar.
Diógenes se declara 'ciudadano del mundo', y eso lo hace libre para opinar todo lo que quiera de quien quiera. Según cuenta otro Diógenes, pero este Diógenes Laercio, vivía el cínico en una tinaja en medio de la ciudad, demostrando de esta forma que no tenía propiedades alguna y que vivía como un ratón o un perro: libre.

Una historia de amorYo, Hiparquia, prefiero a la muelle labor femenina
la vida viril que los cínicos llevan;
no me agrada la túnica sujeta con fíbulas; odio
las sandalias de suela gruesa y las redecillas
brillantes. Me gustan la alforja y el bastón de viajero
y la manta que en tierra por la noche me cubre.
No me aventaja en verdad la menalia Atalanta
que el saber a la vida montaraz sobrepuja
(epígrama de Antípatro, versión de M. Fdez.-Galiano, cfrdo. en García Gual, C., La Secta del Perro. Diógenes Laercio: Vidas de los Filosofos cínicos, Alianza Editorial).
Crates fue un discípulo de Diógenes, el Cínico, hijo de una rica familia, abandona todo y se hace mendigo para vivir como su maestro indicaba. Poeta del que apenas nos quedan restos, sí que nos ha llegado múltiples de sus anécdotas, una de ellas es la que lo relaciona con Hiparquia, hermana de uno de sus seguidores. Hiparquia oye hablar a su hermano de este hombre bueno, pobre por elección y sabio. Tanto oye hablar de él, que sin conocerlo, lo quiere. Lo busca y le declara su amor. Crates no sabe cómo decirle que no es precisamente el mejor partido matrimonial. Y a falta de palabras que la convenciera. Crates se quita la túnica y se presenta ante ella desnudo para que viera cómo era y qué podría ofrecerle "éste es el novio, ésta tu hacienda, delibera ante esta situación. Porque no vas a ser mi compañera si no te haces con estos mismos hábitos", estas fueron sus palabras. Y la joven tomó su mismo hábito y se hizo compañera de él.
A Crates se le atribuye el siguiente dicho:
El amor lo hace cesar el hambre, y si no, el tiempo.
Y si no puedes servirte de estos medios, el lazo de horca.
Pero él amó a Hiparquia.

G. Brenan: Al Sur de Granada

G. Brenan: Al Sur de Granada
"Sólo comíamos carne de vez en cuando, siempre que se mataba un cabrito. Poca gente la comía, excepto en días de fiesta; sin embargo, el pescado llegaba desde la costa en mulas casi todas las noches del año: sardinas, boquerones, jureles y pulpos, y el hombre lo traía lo vendía de puerta en puerta. Únicamente en verano escaseaba, de acuerdo con el verso que dice:
En los meses que no tienen erre,
ni pescado ni mujeres.
ESte adagio se explica, porque consideraban que el pescado en verano, al estar criando, es insalubre; y si un hombre hace el amor con su esponsa, se encontrará debilitado para el largo día de trabajo que le espera. Esto es, al menos, lo que la gente dice, si bien la verdadera razón radica en que mientras la sementera requiere la asistencia mágica de un lecho matrimonial lujurioso, la recolección ha de llevarse a cabo en un estado de pureza ritual. Por la misma razón, las mujeres no han de recoger plantas o flores, ni tocar el maíz ni los aperos ni, si es posible, cuando tienen el período. Si se lavan las manos o la cara caerán enfermas, y si intentan hacer pan, la masa no esponjará."

"En 1492 el reino de Granada desapareció al ser tomada la ciudad por Isabel y Fernando. Los términos de la capitulación permitían a los moros el pleno ejercicio de sus leyes y de sus costumbres. Boabdil, el rey moro, recibió como feudo perpetuo La Alpujarra, para él y sus herederos, y siguiendo este acuerdo se estableció en Andarax, unos cuantos kilómetros al este de Ugíjar. Nos queda un cuardo de él persiguiendo liebres con sus galgos y cazando con sus halcones. Pero los españoles, una vez cubiertos sus objetivos, mostraron poco entusiasmo en llevar a cabo las capitulaciones que habían firmado. Además de su mala disposición a tolerar una religión extraña, temieron que los turcos, cuyo poder estaba en ascenso en el Mediterráneo, utilizaran las regiones moras de país como cabeza de puente para intentar reconquistarlo. Al cabo de un año, Boabdil fue enviado a Africa, e Isabel, cuyo confesor le advertía que era una ofensa contra Dios tolerar a los infieles, inició una política de conversión forzosa. La consecuencia fue que en el territorio comprendido entre Ronda, Baza y Almería, hubo un levantamiento armado.
La rebelión fue aplastada tras varios años de lucha. Se promulgó un decreto que daba a elegir a todos los moros del reino de Castilla entre la conversión y la expulsión. La mayoría de ellos eligieron la primera opción, pero su cristianismo fue siempre puramente nominal, ya que la Iglesia se tomó poco trabajo en instruirlos en sus doctrinas. Encontrando menos problemático aplicar la fuerza que la persuasión, procedió a hacerles la vida imposible. Les fue prohibido bañarse, celebrar sus fiestas, tocar sus instrumentos musicales, llevar sus vestidos tradicionales, hablar su idioma, hasta que, por fin, tras un edito particularmente duro, decidieron sublevarse una vez más. La fecha elegida fue la Nochebuena de 1568, y esta vez la Alpujarra fue la única en levantarse."

La Alpujarra es una comarca que la ley decimonónica de división provincial hizo que quedara entre dos provincias: Granada y Almería, dividiendo así lo que es históricamente una 'provincia' (cuidado porque nosotros llamamos provincias a una ciudad principal de la que dependen varias ciudades menores o pueblos de diferente magnitud e importancia). Dividir la Alpujarra entre dos provincias es una prueba más de la estulticia de algunos gobernantes.
Un par de puntualizaciones a lo dicho por don Gerardo (como lo llamaban en Yegén, pueblecito de las Alpujarras donde vivió). Primero, curioso que dé como cierto la leyenda y deseche lo real en el primer texto. En el segundo, dice españoles cuando se refiere a cristianos, pues tanto los árabes como los cristianos eran españoles.

Remembranzas de Boabdil de Irving

Cuentos de la Alhambra (si no lo has leído, es lectura imprescindible si se quiere conocer Granada, pero saltate la parte del viaje, eso está en cualquier libro de viaje de cualquier escritor romántico. La mejor edición la de Everest, pero cualquiera vale)

(fragmento)

Con el pensamiento todavía puesto en el desdichado Boabdil me dediqué a buscar los recuerdos de él que se conservan en este teatro de su soberanía y de sus infortunios.

Tiene la Torre de Comares dos habitaciones abovedadas, separadas por un pasillo, que sirvieron de prisión al rey moro y a su madre, la virtuosa Ayxa la Horra. Ninguna otra parte del castillo hubiera valido mejor para el propósito: las paredes exteriores son de enorme espesor, presentando ventanillo que parecen taladrados en ellas, cruzados con barras de hierro. A los tres lados de la torre, precisamente debajo de esos ventanillos, extiéndese estrecha galería de piedras con un parapeto, de poca altura, pero a considerable distancia de tierra. Presúmese que desde esta galería salvara la reina a su hijo valiéndose de los chales de su séquito femenino atados unos a otros, y envolviendo en el suyo propio el pequeñuelo: con esa cadena de seda lo bajaría en la oscuridad de la noche al suelo, donde esperarían sus leales partidarios, que en veloces corceles lo llevarían a las montañas. Cerca de cuatrocientos años han pasado, y apenas ha sufrido alteración el lugar. Mi imaginación reproduce la escena y adivina a la reina, inclinada sobre el parapeto, atisbando, con el corazón anhelante de madre, y queriendo dar alas a los caballos que cruzaban el valle del Darro con la preciosa carga.

Busqué después la puerta bajo cuyo dintel pasó por última vez Boabdil al salir de la Alhambra para rendir su capital y su reino a los monarcas cristianos. Alentando melancólico capricho de un ánimo destrozado, o quizás bajo el influjo de impresión supersticiosa, el soberano musulmán solicitó de los Reyes Católicos que no consintieran que nadie pasara después aquella puerta. Recogen las crónicas que Isabel I de España, acogiendo con simpatía la petición, mandó tapiar la puerta. Por esto, seguramente resultó difícil encontrarla. Tuve que acudir a Mateo Ximénez, quien me insinuó que debía ser una abertura, ahora cerrada con piedras, que, según había oído a su abuelo y a su padre, fue la salida que utilizó el rey Chico para abandonar la fortaleza.

- Rodea gran misterio el lugar -añadió mi cicerone-, y en todos los habitantes que por generaciones hemos ido viviendo en la Alhambra, no se ha guardado memoria de que la puerta haya sido abierta.
Condújome muy luego a ella. Está en el centro de lo que fue Torre de los Siete Pisos, mole elevada, inmensa, que entre la vecindad de la fortaleza ha adquirido fama como teatro de extrañas apariciones y hechizos moriscos. Swinburne, viajero que corrió y recorrió estos parajes asegura que fue la gran puerta de entrada al castillo; los que han buceado en los documentos granadinos afirman que sirvió de acceso a esa parte de las habitaciones reales y que en ella prestó guardia la escolta personal del rey moro. Pudo servir muy bien de entrada y de salida del palacio, en tanto que la soberbia. Puerta de la justicia fuera la admisión principal a la fortaleza. Cuando Boabdil cruzó los umbrales del palacio para descender a la vega donde hizo entrega de las llaves de la ciudad a los soberanos españoles, comisionó a su visir Aben Comixa que tributase honores a la guarnición cristiana que subía para posesionarse de la Alhambra.
La Torre de los Siete Pisos, un tiempo inexpugnable, está hoy totalmente destruida: la volaron los franceses cuando, fracasada la invasión napoleónica, abandonaron la fortaleza; desparramadas por el suelo aparecen sus ruinas ocultas entre vides y chumberas o cubiertas por lujuriosa vegetación. Consérvase el arco de la puerta, aunque agrietado por los terremotos; pero sigue carrado, ahora por piedras y restos de las ruinas, (...)
Monté mi caballo para seguir la ruta del monarca musulmán desde el palacio de Granada. Crucé la colina de los Mártires, y marchando a lo largo de las tapias del jardín de un convento que lleva ese nombre, descendí áspera quebrada, sembrada espesamente de áloes y de higos chumbos y con un enjambre de cuevas y de cabañas llenas de gitanos. El descenso era tan escabroso y difícil que me vi obligado a apearme del caballo y conducirlo de la mano. Fue esta vía dolorosa la que eligió el infeliz Boabdil en los tristes momentos de su derrota, acaso para evitar que sus súbditos presenciaran la humillación de su altivez, pero muy probablemente para no dar lugar a que se produjera agitación popular al verle en el camino fatal de la sumisión del imperio. A análogo motivo obedeció, sin duda, que las tropas españolas enviadas por el rey Fernando para tomar posesión de la Alhambra subieran por la misma ruta.

Saliendo de esta tosca quebrada, que tan melancólicos recuerdos envuelve, y pasando por la Puerta de los Molinos, salí al Prado, y por el curso del Genil llegué a una capilla, mezquita de antaño, hoy ermita de San Sebastián. Aquí, según la tradición, rindió Boabdil las llaves de granada al rey Católico. A paso corto de mi corcel crucé la vega hasta una aldehuela, donde hace siglos esperaron al monarca moro su familia y sus más leales servidores, enviados la noche anterior desde la Alhambra a fin de librar de la pesadumbre de la vergüenza a la esposa y a la madre del Rey Chico y para no exponerlas a la curiosidad de los vencedores.

Empezaba aquí el verdadero calvario del destierro. Abordándolo, llegué a una cadena de colinas, estériles y solitarias, que forman la falda de las Alpujarras. Desde una de estas cumbres, bautizada con el expresivo nombre de la "Cuesta de las lágrimas", dirigió Boabdil una mirada a la ciudad. Más allá, un camino arenoso de enreda y desenreda entre un desierto, visión que pondría ciertamente mayor congoja en el debilitado espíritu del Rey Chico.

Espoleé mi caballo para subir la cima de una roca y llegar a una peña, en la que Boabdil hizo honda expresión de su tristeza al poner los ojos en despedida final a la Alhambra, al alentar "el último suspiro del Moro", como se ha denominado el sentimiento mezcla de pena, ansia y deseo que lanzó el soberano musulmán. ¿Habrá quien crea insólita aquella pesadumbre y aquella angustia al verse el monarca expulsado de su palacio? Con la Alhambra hacía sumisión de todos los honores de su linaje y de todas las glorias y delicias de la vida.

En este mismo lugar aumentó la amargura del derrotado el reproche de la reina Ayxa: "Haces bien en llorar como mujer al separarte de lo que no supiste defender como hombre", frase que manifiesta más el orgullo y la altivez de la princesa que la ternura y le efusión de la madre.

(Pero no se hagan ilusiones, las cosas han cambiado, hoy no nos podemos instalar a pasar una temporadita en cualquier lugar de la Alhambra, como hizo Irving en el jardin de Lindaraja, seguramente si así quisiera hacerlo, lo despertarían los gritos de los guías y comería a costa de la municipalidad granadina en la comisaría)

2 de marzo de 2005

de Cacho Castaña

Café La Humedad
Las letras de Cacho Castaña me gustaron desde la primera vez que las oí, no es que sea una fanática, para eso no da, pero me gustan sus tangos, no así cuando se sale de estos y se pone a cantar esa especie de seudobailanta que también suele cantar. Estas letras tienen, en mi opinión gran contenido poético y lírico.
Por cierto, lo de Cacho es sobrenombre de no sé qué nombre, cuando lo oí por primera vez, pensé, vaya mal gusto, es como si se llamara 'pedazo de castaña', luego me di cuenta de que lo de Cacho es un sobrenombre muy extendido aquí y que nada tiene que ver con lo del pedazo.

Humedad... llovizna y frio; mi aliento
empaña el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero,
un cafe que ya esta frío y hace varios ceniceros.
Aunque se que nunca llega, siempre
que llueve voy corriendo hasta el café
y solo cuento con la compañia de un gato
que al cordon de mi zapato lo destroza con placer.

Cafe "La Humedad", billar y reunión,
sabado con trampas, que linda función !
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.

Cafe "La Humedad", billar y reunión,
dominó con trampas, que linda función !
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días.

Soledad ... de soltería, son treinta
abriles ya cansados de soñar,
por eso vuelvo a la esquina del boliche,
a buscar la barra eterna de Gaona y Bocaya,
Vamos, muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos "La Humedad".


Tita de Buenos Aires

Te pintaron las cejas con dos pinceladas de asfalto caliente
y quedó Buenos Aires dibujada en tu frente.
Y esa pena de amor que agrandó tus ojeras, faltando a la cita,
no pudiste borrarla ni con agua bendita.
Era escudo y espada tu palabra atrevida,
tu mirada insolente, cuanto miedo tenías que te dañe la gente.
Esa gente que hablaba y que mal comentaba tu sabiduría.
Ellos nunca supieron lo que tu ya sabías
Tita de Buenos Aires, Tita mía,
la de los tangos calientes y las manos tan frías,
la de plegarias al cielo como la Madre María.
La del mercado de Abasto, la del paseo en tranvía.
Ese loco coraje de potro salvaje, te galopa en las venas
cuando bailas un tango, cuando cantas tus penas.
Y aunque tires la bronca, me trates de loco,
de nada me quejo, tu mirada en silencio es también un consejo.
Te pintaron las cejas con dos pinceladas de asfalto caliente
y quedó Buenos Aires y su calle Corrientes.
Esa pena de amor que agrandó tus ojeras faltando a la cita,
no pudieron borrarla ni con agua bendita.
Tita de Buenos Aires, Tita mía,
la de los tangos calientes y de las manos tan frías,
la de plegarias al cielo como la Madre María.
La del mercado de Abasto, la del paseo en tranvía
Que pocos, que pocos se dieron cuenta cuanto miedo les tenías

*************
La Gata Varela (Para mi hermana Ana)

La gata sale a cantar, envuelta en adrenalina
y perfuma el escenario, con inciensos y licinas
con un código de tango, sin libros y sin escuela
y te lo dice pintando, con colores de acuarela.
El mejor de los cantores, tiene la vieja enseñanza
de callar cuando se debe y de hablar cuando hace falta
gata mojada de lluvia que aligerando los vicios
sale a andar por las cornisas
sin caer al precipicio
Parece una atorranta cuando canta
Parece que se deja y no se deja
Te da la sensación cuando camina
que en vez de una mujer, llegan dos minas
Parece medio loca y que provoca
porque el tango en su boca es un gemido
Parece que ya nada le sorprende
parece saber todo de la vida
parece, pero no es lo que parece
es una gata herida
Los que cantan a los gritos seguiran siendo aprendices
porque el tango no se canta, porque al tango se lo dice
con la pausa y el silencio al que aluden los poetas
despacito poco a poco, para que entiendan la letra
Cuando el publico no escucha, la gata tiene el orgullo
de tener la mente fresca, en el medio del barullo
yo tambien escribo y canto sin libros y sin escuela
despacito poco a poco
como la gata Varela...
Parece una atorranta cuando canta
Parece que se deja y no se deja
Te da la sensación cuando camina
que en vez de una mujer, llegan dos minas
Parece medio loca y que provoca
porque el tango en su boca es un gemido
Parece que ya nada le sorprende
parece saber todo de la vida
parece, pero no es lo que parece
es una gata herida

Poesía árabe de ahora y de hace un tiempo

IGUAL

Igual es que escuches el consejo o lo desoigas,
¡oh alma!, pues el futuro es como el pasado.
La vida, cuando cesa, es como la vida cuando hace sufrir.
Quien vive tiene algo del que muere.
La pureza no se acerca y el libertinaje no se aleja.
El vaso, si rebosa, es como el vaso a medio llenar.
Las perlas auténticas permanecen sin mácula.
¡Cuántas mujeres livianas fueron vírgenes a la tumba!
Obra como quieras, corazón, no tengas temor:
Si fuiste oro no te hará daño el crisol.

(NASIB ´ARIDA, Emesa, Siria,1988-1946)

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EL BIEN Y EL MAL

He oído en mis sueños, ¡oh maravilla!,
he oído a un diablo hablar dulcemente con un ángel
diciendo: -¡Ay y mil veces ay, hermano mío!
Si no existiera mi infierno, ¿dónde estaría tu cielo?
¿No somos gemelos hermanándose
en nosotros el secreto de la eternidad y el secreto de la
destrucción?
¿No hemos sido modelados de una sola esencia?
Aunque la gente me olvida, ¡olvidarás tú a tu hermano?-
Y meditó el hijo de la luz evocando
recuerdos de un tiempo antiguo,
y se llenaron de lágrimas sus ojos al inclinarse
implorando perdón a Dios y, abrazando al hijo del infierno
dijo: -¡Ay y mil veces ay, hermano mío,
de tu fuego ardiente me llegó la felicidad!
Y volaron los dos, costado
a costado, perdiéndose entre el bordado del mundo.

(MIJA'IL NU´AYMA, Biskinta, Líbano, entre 1889 y 1984)


Poesía andalusí

Fragmentos de algunos de los mejores poetas andalusíes, traducidos del árabe por D. Emilio García Gómez que los encontró en una pequeña antología de la lírica andaluza titulada Kitab rayab al-Mubarrazin wa-gayat almumayyazim ("Libro de las banderas de los campeones y de los estandartes de los selectos") del célebre Ibn Said al-Magribi, muerto en 1274.

LLUVIA SOBRE EL RÍO

La mano de los vientos realiza finos trabajos de
orfebre en el río, ondulado en mil arrugas.

Y siempre que ha terminado de forjar las mallas
de una loriga, la lluvia viene a enlazarlas con sus
clavillos.

Del sevillano (de Manís) ABU-L-QASIM AL-MANISI, llamado ASA AL-AMA. (Siglo XII)
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DISCULPA

No me tachéis de inconsecuente porque mi corazón
haya sido apresado por una voz que canta:

Hay que estar serio unas veces y otras dejarse emocionar:
como la madera, de la que sale lo mismo
el arco del guerrero que el laúd del cantor.

Del alfaquí cordobés IBRAHIM BEN UTMAN. (Siglo XII)
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PROFESIÓN DE «AMOR UDRÍ»

Yo soy, como quieres y deseas,
un amante apasionado, un poeta ilustre, noble, generoso.

El Iraq me ha amamantado al pecho de su amor,
Bagdad me ha conquistado con su mirada.

Cuando el dolor se prolonga, cuando la vigilia se
apodera de mis párpados, mi propio sufrir me sirve
de descanso:

Método que fundó Chamil y cuya rigidez
aumentaron los que, como yo, vinieron después.

Del poeta granadino BEN MUTARRIF. (Siglo XIII)
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EL LUTO EN Al-ANDALUS

Si es el blanco el color de los vestidos
en al-Andalus, cosa justa es.

¿No me ves a mí, que me he vestido con el blanco
de las canas, porque estoy de luto por la juventud?

De ABU-L-HASAN AL-HUSRI, "el Ciego" (m. 1095)

Dos composiciones humorísticas

Lope de Vega: Laurel de Apolo

Pura ironía hacia los italianizantes Boscán y Garcilaso, en esta ocasión se topan con una posadera que parece haber aprendido hablar precisamente leyendo sus poesías, y sin embargo ellos no la entienden.


-Boscán, tarde llegamos. ¿Hay posada?
-Llamad desde la posta, Garcilaso.
-¿Quién es? -Dos caballeros del Parnaso.
-No hay donde nocturnar palestra armada.

-No entiendo lo que dice la criada.
Madona, ¿qué decís? -Que afecten paso,
que obstenta limbos el mentido ocaso
y el sol despinge la porción rosada.

-¿Estás en tí, mujer? -Negóse al tino
el ambulante huésped-. ¡Que en tan poco
tiempo tal lengua entre cristianos haya!

Boscán, perdido habemos el camino;
preguntad por Castilla, que estoy loco
o no habemos salido de Vizcaya.


Ándeme yo caliente: Luis de Góngora

Ándeme yo caliente
Ándeme yo caliente
y ríase la gente.

Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente,
y ríase la gente.

Coma en dorada vajilla
el Príncipe mil cuidados,
como píldoras dorados;
que yo en mi pobre mesilla
quiero más una morcilla
que en el asador reviente,
y ríase la gente.

Cuando cubra las montañas
de blanca nieve el enero,
tenga yo lleno el brasero
de bellotas y castañas,
y quien las dulces patrañas
del Rey que rabió le cuente,
y ríase la gente.

Busque muy en hora buena
el mercader nuevos soles;
yo con.chas y caracoles
entre la menuda arena,
escuchando a Filomena
sobre el chopo de la fuente,
y ríase la gente.

Pase a media noche el mar,
y arda en amorosa llama
Leandro por ver su Dama;
que yo más quiero pasar
del golfo de mi lagar
la blanca o roja corriente,
y ríase la gente.

Pues Amor es tan crüel,
que de Píramo y su amada
hace tálamo una espada,
do se junten ella y él,
sea mi Tisbe un pastel,
y la espada sea mi diente,
y ríase la gente.

Elogio de la Soleá

Canto de soleares,
hondo cantar del corazón,
hondo cantar.
Reina de los cantares.
Madre del canto popular.
Llora tu son,
copla sin par.
Y en mi vacío corazón
se oye sonar
el De profundis del bordón...
Llora, cantar.

M.Machado.


Manuel Machado y Antonio Machado, a pesar de tener una educación idéntica, de estudiar ambos primero en la progresista Institución Libre de Enseñanza, viajar luego a Paris, etc., etc., tienen diferentes influencias. A Manuel se le cataloga como 'modernista', con gran tendencia a reflejar el folclore popular andaluz, más andalucista que su hermano, mucho más, pues su hermano tiene un carácter mucho más 'castellano', por eso que encuentre su lugar en Soria y que cuando viaja a Andalucía le falte el aire y el sosiego soriano. A Antonio Machado se le cataloga como de la generación del 98. No obstante tiene muchas composiciones que se pueden encuadrar perfectamente en el modernismo, y sigue recordando aquel patio de Sevilla donde florece el limonero. Sin duda a ambos hermanos no se les puede borrar que vienen de casta folkloristas, el padre, Antonio Machado Álvarez, licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, se dedicó al estudio del folklore. Fundó la revista El Folk-Lore Andaluz y publicó obras como la Colección de cantes flamencos (1881) y la Biblioteca de las tradiciones populares españolas (1884-86). Fue amigo de Joaquín Costa y Francisco Giner de los Ríos, empeñados en ese momento en abrir la mente de los muchachos españoles a través de su Institución Libre de Enseñanza; escribió en periódicos, entre ellos La Justicia (periódico republicano de Nicolás Salmerón), firmando con el seudónimo de «Demófilo» (amigo del pueblo). Por su parte, su abuelo paterno, Antonio Machado Núñez, krausista, era catedrático de ciencias naturales de la Universidad de Sevilla. Nació en Cádiz (1812), de joven emigró a Guatemala, estudió medicina en París y fue catedrático de las Universidades de Cádiz, Santiago de Compostela y Sevilla, de la que sería rector. Fue gobernador de Sevilla (1869-70), introdujo las ideas de Darwin en España fue cofundador de la Revista mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias (1869-74). En 1875 renunció a la cátedra a raíz de la expulsión de Giner de los Ríos y otros profesores krausistas por el gobierno Cánovas (no volvería a ella hasta 1881, con la restitución de los profesores durante el gobierno liberal de Sagasta). La abuela paterna, Cipriana Álvarez Durán fue sobrina de Agustín Durán, compilador de un Romancero general, 1849, muy bien conocido de Antonio Machado.
Como veis de casta le vienen a los galgos ser como fueron.
En cuanto a las diferencias, ¿quién ha dicho que por ser hermanos deben ser de igual caracter?

Cosas de niños

Para Beatriz, María del Mar, Arturo y ¿Rubén? (no sé si se va a llamar así, perdón Ruth)
DEVUELTO

A la cara de mi hijo
que duerme, bajan
arenas de las dunas,
flor de la caña
y la espuma que vuela
de la cascada...

Y es sueño nada más
cuanto le baja;
sueño cae a su boca,
sueño a su espalda,
y me roban su cuerpo
junto con su alma.

Y así lo van cubriendo
con tanta maña,
que en la noche no tengo
hijo ni nada,
madre ciega de sombra,
madre robada.

Hasta que el sol bendito
al fin lo baña:
me lo devuelve en linda
fruta mondada
¡y me lo pone entero
sobre la falda!

Gabriela Mistral

¿DÓNDE ESTÁ EL NIÑO QUE YO FUI? de Pablo Neruda.

¿Dónde está el niño que yo fui,
sigue dentro de mí o se fue?

¿Sabe que no lo quise nunca
y que tampoco me quería?

¿Por qué anduvimos tanto tiempo
creciendo para separarnos?

¿Por qué no morimos los dos
cuando mi infancia murió?


Mi amigo el robot.
El robot no necesita compañía.
El robot ni come, ni bebe,
ni juega al amor.
El robot no tiene bigote,
ni sexo, ni dote,
ni gran corazón,
-nunca se enamora-
y duerme a deshora.
Tan sólo obedece,
el robot.
A veces le envidio
sus ojos de vidrio
que nunca han llorado.
Aunque no me entiende,
le cuento mis cosas,
me quedo a su lado.
El robot no necesita compañía.
Y cuando la empresa
apaga sus luces
me siento en su nave
hasta el nuevo día,
por que yo, ¡si necesito compañía!

GLORIA FUERTES.

Los diez locos mandamientos

Las diez premisas para animarse a escribir
Estoy revisando carpetas para borrar archivos inútiles y me encontré esto que, igual que los archivos que puse más abajo sobre juegos de letras, estaba guardado bajo el epígrafe taller literario. Esto no es un taller literario, pero me pareció bien que apareciera aquí para los que tenemos todavía ciertos prejuicios a la hora de escribir.

1. Para la literatura lo imposible no existe.

2. La poesía no es un mundo que quede lejísimos. Vive muy cerquita, vive dentro tuyo. Si buscas en tus zapatos muy atentamente, encontrarás no uno sino 100,000 millones de poemas, cuentos, historias y aventuras loquísimas.

3. No tienes que ser un sabio para que la poesía te guste.

4. No hay que estudiar 22 años seguidos en una universidad para tener derecho a escribir poemas, cuentos o lo que a uno le dé la gana.

5. Leer te puede hacer más feliz. No lo dudes.

6. Escribir cambiará tu vida por completo.

7. La literatura es esa palabra loca, esa frase ocurrente que un día salió de tu boca y que a todo el mundo le gustó. Es ese algo fantasioso que tenías ganas de decir, de contar y que mucha gente confundió con una mentira.

8. No tienes que tener 30 años para publicar.
"El cielo no pregunta cuál es la edad de los pájaros", decía Luis La Hoz, un poeta peruano.

9. Si te gusta leer y escribir, anima a otros a hacerlo. La literatura es uno de los mejores regalos que puedas hacerle al mundo.

10. Disfruta mucho al escribir para que otros se diviertan leyéndote.

Las lágrimas de una madre

María llora, no comprende. ¿Por qué? ¿Por qué él? Durante años ha visto y ha callado. Ha oído y ha callado. Ha sufrido y ha callado. Pero ya no puede más. Todos esos años en silencio se convierten ahora en lágrimas. Y las lágrimas se confunden con la sangre de su hijo que reposa la cabeza en su regazo. «Mi niño», le habla como si le pudiera oír, «mi niño chico, ay, te has ido, me has dejado sola... tú eras mi sonrisa... tú mi anhelo... por ti pasé noches en vela... ay, mi niño, ¿qué te han hecho? ¿por qué lo has permitido?... mira, mira cómo han horadado tus bellas manos, esas manos con las que me acariciabas cuando eras pequeño, esas manos con las que ayudabas a José... tus manos fuertes y suaves ahora sangran,... ay, ay, mi niño pequeño. Aun recuerdo el día que naciste, al parirte pensé que no había dolor más grande, ¡qué equivocada estaba!, ahora, ahora, es cuando siento el mayor dolor, ahora es cuando me siento rota por dentro. Este dolor sin fruto, este dolor que me destroza, ay, mi niño... ¿por qué? Te gustaba correr descalzo por la calle, y yo te regañaba, no quería que tus pies sufrieran y tú te reías y me decías que no me preocupara, que eso no era nada... ay, mi niño, ¿qué sabías tú? ¿cuántas cosas sabías y callabas?, ahora, tus pies sangran. Tanto dolor... tanto dolor has padecido y tu rostro parece sereno. Quizás todo haya sido una pesadilla, quizás sólo estés durmiendo. Mi niño, ¿es eso? ¿sólo estás durmiendo?, callad, callad, no gritéis, no alborotéis, mi niño está durmiendo, ¡no lo despertéis!... No te preocupes, mi amor, yo te velaré... yo cuidaré tu sueño. Ea, ea, mi rey, duerme, duerme mi bien. Ay, rey mío, ¿mío? ¿fuiste mío alguna vez? ¡Tantas señales! ¡tantas señales que no supe interpretar!, bueno, mi niño, a ti no puedo engañarte, nunca pude, en realidad, no quise interpretar esas señales. Aquel día que te perdiste, ¿recuerdas, vida mía?, tú ya me lo dijiste, para ti lo más importante era cumplir con los asuntos de tu Padre. Aquel día, aquel día fue el inicio de mi sufrimiento, fue entonces cuando supe que contigo nada sería igual. Aquel día dejaste de ser mi niño pequeño. Ahora te lo puedo decir, lloré, lloré mucho, me resistía a verlo. También lloraba por la noche, a solas, cuando alguien me decía: ‘María he visto a tu hijo, andaba errando por el campo’ o ‘María, ¿has oído eso que cuentan sobre tu hijo? dicen que lo han visto hablando a una multitud’ o ‘¿qué es eso de lo que habla tu hijo que todos lo siguen?’, yo les decía que tú hacías lo que debías, que estabas cumpliendo con tu tarea, pero luego, a solas, lloraba. Sé que si pudieras, me dirías que no llorase, que me limpiase estas lágrimas, que se te ha cumplido el momento, que era necesario que esto sucediera así, pero no te olvides que soy tu madre, que tengo derecho a llorar. A una madre no se le puede impedir que llore por su hijo, ¡por SU hijo!, porque tú eres mi hijo, mi niño chico, y siempre lo serás. Ahí vienen a llevarte, a llevarte a ese lugar oscuro. ¡Estúpidos! ¿Realmente creerán que han terminado contigo? Ninguna losa sepulcral podrá detenerte... ¡Dejadme, dejadme que le de el último beso! ¡Dejadme que le diga que le estaré esperando! ¡Dejadme que yo misma lo amortaje!... no te preocupes, mi bien, no te apretaré la mortaja, la dejaré suelta, para que sea más fácil librarte de ella. Estos piensan que estoy loca, pero ¡estáis equivocados!, por fin, por fin he entendido... Sin embargo, hijo mío, permite que siga llorando, estas lágrimas me hacen tanto bien...»

Inma Manzanares (Semana Santa, 2000)

Romances novelescos

ROMANCE DEL CONDE OLINOS
Madrugaba el conde Olinos
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar;
las aves que iban volando
se paraban a escuchar:
Bebe, mi caballo, bebe,
Dios te me libre del mal:
de los vientos de la tierra
y de las furias del mar.
De altas torres del palacio,
la reina le oyó cantar:
-Mira, hija, cómo canta
la sirena de la mar.
-No es la sirenita, madre,
que ésta tiene otro cantar;
es la voz del conde Olinos
que por mis amores va.
-Si es la voz del conde Olinos,
yo le mandaré matar,
que para casar contigo,
le falta sangre real.
Guardias mandaba la reina
al conde Olinos buscar:
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar.
La infantina, con gran pena,
no cesaba de llorar;
él murió a la medianoche
y ella a los gallos cantar.


Estos romances ya no son aquellos romances fronterizos donde se contaban historias de moros y cristianos, estos son romances novelescos y tienen composiciones paralelas en otras literaturas, por eso las historias que cuentan nos suenan tan familiares, seguro que más de una la hemos oído en algún cuento, alguna leyenda o en otras poesías.

Romance del Conde Arnaldos
(versión recogida por Menéndez Pidal en Flor Nueva de Romances Viejos)
¡Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el conde Arnaldos
la mañana de San Juan!
Con un falcón en la mano
la caza iba a cazar,
vio venir una galera
que a tierra quiere llegar.
Las velas traía de seda
la jarcia de oro torzal,
marinero que la manda
diciendo viene un cantar
que la mar facía en calma
los vientos hace amainar,
los peces que andan al hondo,
arriba los hace andar,
las aves que van volando
al mástil hace posar;
allí fabló el conde Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
--¿Por tu vida marinero,
digasme ora ese cantar.—
Respondióle el marinero,
tal respuesta le fue a dar:
--Yo no digo esta canción
sino a quien conmigo va.

Otra versión (esta con la tradición literaria del cautivo):
¡ Quién hubiese tal ventura
sobre las aguas del mar
como hubo el infante Arnaldos
la mañana de San Juan !
Andando a buscar la caza
para su halcón cebar,
vio venir una galera
que venía en alta mar;
las áncoras tiene de oro,
las velas de un cendal;
marinero que la guía,
va diciendo este cantar:
- Galera, la mi galera,
Dios te me guarde de mal,
de los peligros del mundo,
de fortunas de la mar,
de los golfos de León
y estrecho de Gibraltar,
de las fustas de los moros
que andaban a saltear.
Allí habló el infante Arnaldos,
bien oiréis lo que dirá:
- Por tu vida, el marinero,
digasme ora ese cantar.
- Quien mi cantar quiere oír
en mi galera ha de entrar.
Tiró la barca el navío
y el infante fue a embarcar;
alzan velas, caen remos,
comienzan a navegar;
con el ruido del agua
el sueño le vencío ya.
Pónenle los marineros
los hierros de cautivar;
a los golpes del martillo,
el infante fue a acordar.
- Por tu vida, el buen marino,
no me quieras hacer mal:
hijo soy del rey de Francia,
nieto del de Portugal;
siete años había, siete,
que fui perdido en la mar.
Allí le habló el marinero:
- Si tú me dices verdad,
tú eres nuestro infante Arnaldos
y a ti andamos a buscar.
Alzó velas el navío
y se van a su ciudad.
Torneos y más torneos,
que al conde pareció ya.

27 de febrero de 2005

La guitarra: dos visiones

Leyenda pampeana de la guitarra
Hilario vivía en su rancho, apartado de toda población indígena. Tenía la soledad como compañera. Muchas auroras y crepúsculos melancólicos vieron a aquel gaucho solitario que no sentía más que la música grave del bosque, la temeraria quietud de la llanura y la embargante tristeza del campo con su horizonte de cielo y tierra. De tiempo en tiempo recorría las poblaciones lejanas con la esperanza de encontrar a la compañera que presentía en sus sueños. Aquella se que une a la vida del hombre para compartir sus esfuerzos, sus luchas y esperanzas. Aquella que se busca como consuelo, como esfuerza, unida como 'el agua en las piedras, como los cardones en la loma, como la luna buca en los cielos la ruta de los dioses que se fueron de la tierra.' Un día conoció a Rosa, la criolla más linda y graciosa del pueblo cercano. Desde entonces las noches oscuras del gaucho se tornaron claras, iluminadas por los ojos de la mujer amada. Hilario vivía feliz con su compañera en el rancho levantado en medio del bosque silencioso. La vida se había transformado: los crepúsculos se tornaron soñadores, el viento corría mensamente en las noches, en constante diálogo con las hojas del bosque, como el quejido de la copla aldeana. Pero aquello no duró mucho. Una mañana Hilario dejó sola a Rosa para ir a una población cercana. Se despidieron tiernamente, sin presentir que esa mañana luminosa, en que los azahares y las margaritas se tornaban risueños y reverentes, tendría que ser la última. Amuray, el cacique de una tribu indígena, se había enamorado de Rosa, y había sido rechazado. El indio vio que la mujer de sus sueños amaba a otro. Amuray, rencoroso y vengativo, resolvió raptar a Rosa, y para ello vivía continuamente al acecho. La oportunidad se le presentó ese día con la ausencia de Hilario. Por la tarde regresó el gaucho, ansioso de las caricias de su compañera, sin pensar en la cruel sorpresa que lo esperaba. Encontró vacío el rancho. En el patio había señales frescas de lucha deseperada y la huella de un caballo, desde la trillada hasta el sendero. Imaginando lo ocurrido, se lanzó desesperado en persecución de Amuray, hasta que logró alcanzarlo. La lucha fue feroz. Pero al fin el valiente gaucho pudo arrebatar a la cautiva de los brazos del indio, quien se retorcía en medio del camino en la agonía de la muerte. Pero el infeliz no recuperó nada más que un cuerpo sin vida. Rosa había muerto en el transcurso de la lucha. Desesperado, estrechó el cuerpo amado entre sus brazos, mientras sollozaba y la llamaba. Llegó la noche cargada de tristeza. Hilario se quedó dormido con la cabeza inclinada sobre el rostro amado. Al rayar el alba desperezando el monte, despertó de su profundo sueño al son de una música de notas misteriosas, y halló en sus brazos una caja con formas de mujer en lugar del cuerpo de su compañera. Con ella cantó durante su vida el recuerdo de su amada. Por eso ella servirá siempre para acompañar penas y sentimientos.
(De Cuentos y leyendas de la Argentina)

LA GUITARRA

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil
callarla.
Es imposible
callarla.
Llora monótona
como llora el agua,
como llora el viento
sobre la nevada.
Es imposible
callarla.
Llora por cosas
lejanas.
Arena del Sur caliente
que pide camelias blancas.
Llora flecha sin blanco,
la tarde sin mañana,
y el primer pájaro muerto
sobre la rama.
¡Oh guitarra!
Corazón malherido
por cinco espadas.

Paseando por la avenida del parque

Él le sonrió. Ella le sonrió. ¿cómo está usted hoy?, le dijo él o ella, da igual, Bien, con un poco de jaqueca, le contestó él o ella, da igual. Son los calores, se dijeron. Sí, debe de ser eso, en verano siempre pasa. Y luego la humedad, que no nos deja respirar. Quizás llueva hoy. No creo, el hombre del tiempo no ha dicho nada de lluvias. Bueno, entonces, otro día más de sofoco.
Iban paseando juntos, casi rozándose por la avenida del parque. Todos los días se encontraban allí, no de forma explicita. Pero ambos sabían que cuando llegaran al parque con sus respectivos nietos, el otro iba a estar allí esperándolo. Fingían que el encuentro había sido casual, y que no lo habían estado deseando durante todo el día, desde el mismo momento en el que se habían despedido la tarde anterior.
¡Juan! Ven aquí. Este niño me va a matar, decía ella. Déjele usted, es bueno que corran y que se diviertan un rato. Claro, eso lo dice usted porque su nieto es un sol de bueno y su nuera de usted lo quiere, pero ya sabe usted cómo es mi nuera... ¿Otra vez han discutido? Debería usted hablar con su hijo... Mi hijo, ay, sólo ve por sus ojos...
Siempre los mismos temas, cuando él hubiera querido decirle: Eres lo más bello que me ha pasado, y ella lo hubiera querido oír decir, y contestarle, Mi vida, tú sí que eres todo para mí, sentémonos aquí y dime esas palabras dulces que necesito oír, yo te las diré a ti. Cuando él le hubiera querido pedir que dejara aquella casa que se fuera con él, pero... y aquí volvía a la realidad, con él ¿dónde? Nada tenía para ofrecerle nada más que aquella avenida del parque. Y ella lo sabía. No obstante si él se lo hubiera propuesto, ella habría aceptado quedarse en aquel banco de aquella avenida todo lo que le quedara de vida.
¡Abuelo, abuelo! ¿nos vamos a casa?. Sí, nene, ya vamos. Ya lo ve usted, siempre igual, los chicos son los que mandan, pero no se preocupe usted, verá como todo se arregla. Es cierto, ¿qué nos queda ya sino ellos?
Y con el pensamiento se decía que no, que también le quedaba él, que era su única esperanza de sentirse viva.
Él tomó sus manos y en un movimientos instintivo le dio un beso en la palma. Ella no tuvo tiempo de reaccionar cuando lo vio alejarse con su nieto de la mano. Durante toda aquella tarde sintió que la mano le palpitaba. Él a ratos se felicitaba por su atrevimiento, a ratos se sentía culpable de alentar algo que no podría ser nada.
Al día siguiente los dos parecían haber olvidado aquel gesto de él, pero los dos sentían que estaban más cerca. Los temas de la conversación los mismos que todos los días: las nueras, los hijos, los nietos, el calor, y los otros temas, los que no se trataban en voz alta, los que sólo aparecían en las miradas, la soledad, la espera, el amor, el deseo que sentían y que siempre habían pensado que ya no volverían a sentir... Al final de la tarde, se decían adiós, hasta mañana, a ver si para mañana está usted mejor, sí, Dios lo quiera, seguro que son achaques pasajeros...
Pero un día él esperó, esperó, y ella no llegaba. Primero se enojó con ella por haberle dado ese plantón, luego comprendió que algo debía haberle pasado, y esperó con ansia la tarde siguiente. Y la tarde siguiente llegó, pero ella no apareció. Sí apareció Juan, el nieto, con una chica de uniforme. ¿Y la señora? Le preguntó con un hilo de voz, ¿no estará enferma? Yo soy un amigo de la abuela. La chica entre globo y globo de chicle le explicó que la señora estaba en el geriátrico, en ese tan mono que han abierto en la calle X. Está en la gloria, la pobre estaba tan maaaaaaal.
Mentira, mentira, mentira, se repetía él mientras que esperaba en la salita del geriátrico a que alguien lo recibiera. Ella estaba bien, tenía bochornos por el calor, pero estaba bien. Ese ha sido el sinsal de su hijo. No sabía cómo iba a hacerlo, pero había ido allí con un único objetivo, sacarla, llevársela como fuera. Por eso, cuando salió el encargado a recibirlo dijo que era un familiar de la señora, que había venido desde otra ciudad solo para verla y que, y esto lo dijo de la forma más humilde que pudo, le suplicaba que le permitiera dar una vuelta por la manzana paseando con ella, que a ella le iba a venir bien, que ella era muy andariega y que eso seguro que le vendría bien. El encargado estaba en sus horas bajas, no había dormido bien aquella noche y las muelas le dolían, eso al menos fue lo que dijo luego para justificarse.
Salieron agarrados del brazo, como si lo hubieran hecho toda su vida, ella sin comprender mucho de lo que sucedía, quizás algo dormida por los sedantes que le administraban para que durmiera. Pasito a pasito como si en realidad pasearan fueron dando la vuelta a la manzana, hasta que él comprobó que no lo podían ver desde ninguna de las ventanas de la residencia geriátrica. ¿Y ahora? Preguntó ella, o preguntó él, que eso importa poco. Ahora somos libres, contestó él o contestó ella, que eso tampoco importa mucho. Fueron hasta la avenida del parque. Te quiero tanto, dijo él o ella. Yo a ti también. No hubiera resistido vivir sin verte. Yo tampoco.
Algunos dijeron que lo habían visto pasear por aquella avenida toda la tarde, al caer la noche, cuando ya empezaba a sentirse el frescor de las últimas tardes del verano, salieron del parque.
Al día siguiente en una casita cercana, un vecino alarmado por el olor a gas llamó a la policía. Cuando entraron en la casa, encontraron dos cuerpos de dos ancianos, abrazados y echados sobre la cama, como si descansaran. Pero sólo encontraron los cuerpos, porque hay quien dice que sus almas siguen paseando por aquella avenida del parque, juntos para siempre."
María Inmaculada Manzanares Ruiz

jugando con las palabras

Una despedida en A:
Manuel Lois
Tanta charla vana... basta, a callar: saltar ya a la cama, a las mantas, a las blancas sábanas lavadas, planchadas, gratas... aaahhh...
Mañana a la carga, a trabajar. Plan para la mañana: hachar las astas a la vaca parda, lavar las patas a la blanca; agarrar la pala; cavar allá atrás para plantar papas; asar batatas; amasar pastas; llamar a Marta, la catalana, allá a La Pampa; arrastrar a Tamara, la bávara, hasta la casa; bajar las alabardas más altas, alzar las más bajas, apartar la santabárbara a la barca (jamás a la fragata, para nada), armar al atlas: Alabama, Andalgalá, Ankara, Bahamas, Caracas, Casablanca, La Banda, Paraná,... cansa armar, harta... Hasta mañana.

TRIFELIOS

Un trifelio es una palabra que cuando la dices una y otra vez de manera bastante rápida, aparece otra palabra. NOTA: No confundáis un trifelio con una palabra capicúa (palíndromo), son diferentes.

Por ejemplo, el trifelio mas famoso de todos es:
"monja" porque se puede decir: monjamonjamon... es decir, al
decir la palabra rápidamente, aparece la palabra "jamon".

LISTA DE TRIFELIOS

adios diosa
casese seseca
labio viola
amor mora
copa paco
capa paca
goma mago
gama maga
lapa pala
llave vella
lleva valle
paso sopa
pata tapa

CHISTES CON TRIFELIOS

Un andaluz va al confesionario y como le daba un poco de corte
hablar con el cura le pasa un papel y le dice:
- Lealo, padre.
En el papel ponía algo así: "CPK o CCK". El padre al verlo piensa
"que será esto?". Estaba claro, "sepeca o seseca" (leído en andaluz).
A esto el cura le devuelve el papel y le dice:
- Hijo, solo te puedo decir que lo leas al revés.
Er quillo trinca el peaso papel y lee: "casese o capese".

La invasión de las siglas de Dámaso Alonso
USA, URSS.

USA, URSS, OAS, UNESCO:
ONU, ONU, ONU.
TWA, BEA, K.L.M., BOAC
¡RENFE, RENFE, RENFE!

FULASA, CARASA, RULASA,
CAMPSA, CUMPSA, KIMPSA;
FETASA, FITUSA, CARUSA,
¡RENFE, RENFE, RENFE!

¡S.O.S., S.O.S., S.O.S.!
¡S.O.S., S.O.S., S.O.S.!

Vosotros erais suaves formas:
INRI, de procedencia venerable,
S.P.Q.R., de nuestra nobleza heredad.
Vosotros nunca fuisteis invasión.
Hable
al ritmo de las viejas normas
de mi corazón,

Porque este gris ejército esquelético
siempre avanza
(PETANZA, KUTANZA, FUTRANZA);
frenético
con férreos garfios (TRACA, TRUCA, TROCA)
me oprime,
me sofoca,
(siempre inventando, el maldito, para que yo rime:
ARAMAM, URUMA, ALIME,
KINDO, KONDA, KUNDE).
Su gélida risa amarilla
brilla
sombría, inédita, marciana.
Quiero gritar y la palabra se me hunde
en la pesasilla
de la mañana.

Legión de monstruos que me agobia,
fríos andamiajes en tropel:
yo querría decir madre, amores, novia;
querría decir vino, pan, queso, miel.
¡Qué ansia de gritar
muero, amor, amar!

Y siempre avanza:
USA, URSS, OAS, UNESCO,
KAMPSA, KUMPSA, KIMPSA,
PETANZA, KUTANZA, FUTRANZA...

¡S.O.S., S.O.S., S.O.S.!
Oh, Dios, dime,
¿hasta que yo cese,
de esta balumba
que me oprime,
no descansaré?

¡Oh dulce tumba:
una cruz y un R.I.P.!

A media luz...
Esimplemente otro juego con el idioma, que no necesita traducción para nadie, creo.
En Gargantúa, Nº 2 (Buenos Aires: julio del 2002), el boletín virtual dedicado a literatura, medios y freak shows apareció esta versión de “A media luz"
LUX TENUIS (VEL TANGO QUI DICITUR HISPANICE A MEDIA LUZ).
CARMINA: C. LINTEUS; MODI: E. SERVIUS. LATINE INTERPRETATUS SUM RADULPHUS LAVALLE.

Pars alta Viae Tiburtinae
ad Portam Esquilinam...
Ubi ostiarii? Ubi vicini?
Intro mulsum et amor.
Opus musivum Assyrium,
pulvinar, tibiae et lychni.
tympanum auditur resonans
et auditur barbitos,
comitans modos Ionios;
est et simius figulinus
ad amorem tacitus.
Ubique lux tenuis,
Thessalicus amor,
lux tenuis suaviorum,
lux tenuis amborum.
Ubique lux tenuis,
paene in umbris sumus,
persuavis ut serica
lux tenuis amorum.
Via Aurelia ad Forum Boarium,
ostium pulsa suaviter.
Cum sero est, ptisana Serum;
cum nox, cantus saltatio;
Die Solis, vinum tripudium;
Die Lunae, res nullius.
Omnia sunt in deversorio,
pulvinar et exedrae,
ut in taberna Erotos,
stromata atque silentia,
tabula plena amoris.

Catulo, el anverso y el reverso

Dos sobre un gorrión, y uno más

CARMEN II
Gorrioncito, joya de mi pequeña,
con quien juega, al que resguarda en el seno,
al que suele dar la yema del dedo
y le incita desgarrados mordiscos:
cuando a mi deseo resplandeciente
le place tornarse alegre y aliviarse
de sus cuitas, para aplacar su ardor,
¡cuánto me gustaría, como hace ella,
jugar contigo y desterrar las penas
lejos de mi triste ánimo!
(II b)
Me es tan grato como a la niña el fruto
doradito que soltó el ceñidor
que tanto tiempo permaneció atado.

CARMEN III
Llorad, tanto Gracias y Cupidillos,
como todos los hombres más sensibles.
El gorrioncito de mi niña ha muerto,
el gorrioncito, joya de mi niña,
a quien amaba más que a sus ojitos;
pues de miel era y conocía, como
la hija conoce a su madre, a su dueña;
nunca se apartaba de su regazo,
sino que, saltando a su alrededor,
piaba constantemente para su ama.
Y ahora hace un camino de tinieblas,
hacia un lugar de retorno prohibido.
Sed malditas, malas sombras del Orco,
que fagocitáis todo lo precioso;
me arrancasteis este gorrión tan lindo.
¡Oh, acción malévola!¡Oh, gorrión perdido!
Ahora, por tu culpa, los ojitos
hinchaditos de mi niña se encarnan.

CARMEN LXXXV
Odio y amo. Por qué lo haga me preguntas tal vez.
No sé (pero siento cómo se hace y me torturo).

(Traducidos por Francisco José Martínez Morán)

Otros dos poemas
El primer poema: Catulo, tras un viaje que lo ha llevado hasta Atenas, conoce la muerte de su querido hermano. Sólo le queda llorar sobre sus cenizas, pues las honras fúnebres ya se han realizado. Es un poema triste y lleno de amor fraternal.
En el segundo poema, Catulo reproduce un poema de Safo y se lo dedica a su amada Lesbia, aquella a la que luego le llegará a decir, una vez que se rompa su relación, que es una pu.ta (esta es la palabra que usa)

CARMEN CI
Después de recorrer muchos países
y mares, he llegado, hermano mío,
para asistir a tus exequias tristes,
para rendirte el último tributo
y vanamente hablarle a tus cenizas
mudas, porque el destino te ha apartado
de mi lado a traición, injustamente.
Ahora, toma al menos esta ofrenda,
que según la paterna tradición
se tributa a los muertos, recubierta
por completo de lágrimas fraternas.
Este es mi último adiós, querido hermano.

CARMEN LI
Que es igual a un dios me parece aquel
(y que supera a los dioses, si es lícito)
que sentado frente a ti, sin cesar,
observa y escucha cómo
ríes con dulzor, lo que me arrebata
los sentidos, mísero: Lesbia,
en cuanto te veo, ya no me queda
ni un hilo de voz,
la lengua se torna torpe, y a manar
comienza una llama bajo mis miembros;
me zumban los oídos y una noche
doble cubre mis ojos.
El ocio, Catulo, te es muy molesto;
en el ocio te exaltas e impacientas.
El ocio ya perdió antes muchos reyes
y ciudades felices.

El otro Catulo
Éste es también Catulo, hombre que odió tanto como amó, y que despreció a sus enemigos tanto como quiso a sus amigos. Además del amor fraternal, y de la pasión amorosa que le provoca Lesbia o la amistad, también lo mueven los celos y ataca a los ladrones, maricas, pervertidores de la juventud, gorrones... Y de sus insultos no se libra nadie, hasta el dictador César tuvo el honor de recibirlos.

Tú que eres la flor de los Juvencios,
no sólo de los de ahora sino de cuantos
han sido y serán luego en los años venideros,
preferiría yo que hubieras dado las riquezas de Midas
a ese que no tiene ni esclavo ni arca
a que te dejaras querer por él.
"¿Por qué? ¿No es un hombre guapo?", dirás.
Lo es: pero no tiene ni esclavo ni arca.
Esto tú déjalo aparte y dale toda la poca
importancia que quieras:
es igual, ése no tiene ni esclavo ni arca.
********
Rufa la de Bolonia no niega caricia a su Rufito,
ella, la esposa de Menenio, aquella que a menudo en los cementerios
habréis visto robar su cena de la misma pira,
cuando al querer agarrar un pan escapado al fuego
se hacía apalear por el esclavo medio rapado.
******

Eres mucho hombre, Nasón, pero no es mucho hombre quien
va contigo: Nasón, eres mucho hombre, pero eres un marica.
******

¡Qué bien se llevan esos depravados bujarrones:
los comevergas de Mamurra y César.
Y no es extraño: iguales manchas los dos,
uno en Roma, otro en Formias,
grabadas se mantienen y no se borrarán;
viciosos por igual, como gemelos los dos,
en un solo lecho instruidos ambos, el uno tan adúltero como el otro,
socios incluso rivales por las jovencitas.
¡Que bien se llevan estos depravados bujarrones!

******
Salve, muchacha que no tienes ni pequeña naricita,
ni hermoso pie, ni negros ojos,
ni finos dedos, ni firmes labios,
ni lengua demasiado elegante,
amiga del malversador de Formias.
¿La provincia dice que eres hermosa?
¿Se atreven a compararte a nuestra Lesbia?
¡oh gente estúpida y sin gracia!

El ángel de los niños (para las mamás)

Cuando quedé embarazada alguien me regaló este cuentecillo, es una colaboración a una revista barrial, ni siquiera sé quién lo escribió, puede que no tenga mucha calidad literaria, pero sí que tiene calidad humana, seguro que todas las madres lo valorarán como tal, como humano:

"Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:
-Me dicen que me vas a enviar mañana a la Tierra; pero ¿Cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Entre muchos ángeles escogí una para ti, que te está esperando: él te cuidará.
-Pero dime: aquí en el Cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliza.
-Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.
-Y ¿cómo entender que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu ángel te dirá las plabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
- Y ¿qué haré cuando quiera hablar contigo?
-Tu ángel te juntará las manitos y te enseñará a orar.
-He oído que en la Tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?.
-Tu ángel te defenderá aún a costa de su propia vida.
- Pero estaré siempre triste porque no te veré más, Señor.
- Tu ángel te hablará de Mí, y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque Yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el Cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso, repetía suavemente.
-Dios mío, si ya me voy, dime su nombre. ¿Cómo se llama mi ángel?
-Su nombre no importa, tú le dirás: MAMÁ."

(Advertencia, sé perfectamente que los niños no vienen ni del cielo ni de París, pero el texto es poesía, y la poesía puede hacer verdad cosas que en la realidad no existen)

Puerto Rico: Virgilio Dávila

Virgilio Dávila nació en Toa Baja, el 28 de enero de 1869. Falleció en Bayamón el 22 de agosto de 1943, ciudad donde ejerció como alcalde y también dirigió el semanario Chantecler, que fundó junto a don Braulio Dueño Colón en el 1909.
Con Dueño Colón y Manuel Fernández Juncos prepararon el libro Canciones escolares. Su hijo José Antonio Dávila siguió sus pasos como poeta.
Su trato como maestro con las nuevas generaciones en Gurabo (junto a su padre) y en Bayamón, y su enlace como agricultor con la madre tierra, despertaron en su interior un inmenso amor a la patria puertorriqueña.

La producción poética de Dávila fue abundante y dispersa en periódicos y otras publicaciones. De lo publicado, sobresalen Patria (1903), Viviendo y amando (1912), Aromas del terruño (1916).
También sobresalen sus obras Pueblito de antes (1917), con notas realistas que la convierten en una de atractivo actual, y Un libro para mis nietos que escribió en el 1928.
Don Virgilio se nutrió del romanticismo de Victor Hugo y el premodernismo del mexicano Salvador Díaz Mirón.
Tomó de las corrientes del modernismo sin comprometerse a ella, manteniendo su estilo lírico personal sencillo y diáfano, cuya temática en defensa de nuestra nación, la mantiene hoy día tan relevante y lozana.

NOSTALGIA
Tras un futuro mejor
el lar nativo dejé,
y mi tienda levanté
en medio de Nueva York.

Lo que miro en derredor
es un triste panorama,
y mi espíritu reclama
por honda nostalgia herido
el retorno al patrio nido.
¡Mamá! ¡Borinquén me llama!

¿En dónde aquí encontré
como en mi suelo criollo
el plato de arroz con pollo,
la taza de buen café?

¿En dónde, en dónde veré,
radiantes en su atavío,
las mozas, ricas en brío,
cuyas miradas deslumbran?
¡Aquí los ojos no alumbran!
¡Este país no es el mío!

Si escucho aquí una canción
de las que aprendí en mis lares,
o una danza de Tavárez,
Campos, o Dueño Colón,
mi sensible corazón
de amor patrio más se inflama
y heraldo que fiel proclama
este sentimiento santo,
viene a mis ojos el llanto...
¡Borinquén es pura flama!

En mi tierra, ¡Qué primor!
En el invierno más crudo
ni un árbol se ve desnudo,
ni una vega sin verdor.

Priva en el jardín la flor,
camina parlero el río,
el ave en el bosque umbrío
canta su canto arbitrario,
y aquí... ¡La nieve es sudario!
¡Aquí me muero de frío!